jueves, noviembre 30, 2006

AR

. jueves, noviembre 30, 2006
5 Perdieron el tiempo aquí

...estaba preciosa. Me quedé helado al verla, pese a que me encontraba en los estudios centrales de Telecinco no había caído en la cuenta de que me la podría encontrar paseando por cualquier pasillo, o grabando algún anuncio, o vete tú a saber qué mas cosas. Con lo que no contaba es con estar a solas con ella en su despacho. Se trataba de un pequeño espacio de unos 40 metros cuadrados, iluminado por un gran ventanal que dejaba ver la ciudad al fondo. Repartidos por toda la estancia había por lo menos una docena de jarrones con flores y las paredes estaban prácticamente empapeladas con reproducciones de las portadas de una revista, la revista en cuestión parece que se llamaba AR y la protagonista de las portadas era siempre ella. Ana Rosa se encontraba sentada tras una enorme mesa de despacho flanqueada por varios jarrones un par de ordenadores y un televisor de pantalla plana. Encima de la mesa y frente a ella se hallaban esparcidas un ciento de revistas, había del corazón, de televisión, de actualidad, de moda, de hogar, ..., la verdad me extrañó no encontrar el National Geographic. Ella al verme irrumpir de esa manera en su despacho apartó la vista de lo que estaba leyendo, que al parecer se trataba del guión del programa del día siguiente, y me miró con gesto contrariado, y entonces me habló:
-¿Se puede saber qué cojones miras?
-A, a tí, estás muy guapa hoy -balbuceé.
-Eso ya lo sé, no hace falta que me lo digas.
La verdad es que estaba realmente preciosa ese día, llevaba una falda por la rodilla que dejaba entrever unas expléndidas piernas semitapadas por unas medias de cota de malla. De cintura para arriba llevaba una sencilla blusa blanca adornada con las letras UP, sube en inglés, grabadas justo a la altura de su ..., de su corazón.
Siempre ha sido una mujer que me ha fascinado desde que la ví por primera vez en el programa de Antena 3 "Sabor a Tí".

-Ejem, yo me llamo Suso.
-Mi nombre no creo que haga falta que te lo diga, ¿no?.
-No, no, te conozco muy bien, más de lo que tú piensas.
-Ya, bueno, supongo que has venido a que te firme mi libro, ¿no?. Anda, coge uno en aquel armario, aún tengo unas 50 cajas.
-No, no, no me interesa tu libro, sólo me interesas tú.
-¡Vaya!, ¡manda huevos!, es lo que me faltaba hoy, un adulador.
-Lo siento, pero me gustas, y mucho.
Cogió el bolso que tenía encima de la mesa y extrajo una cajetilla de Ducados (en ese momento entendí el porqué de la presencia de tanta flor en su despacho, la tía fumaba Ducados como una carretera, las colillas del cenicero la delataban). Luego se llevó un cigarrillo a la boca y me hizo el gesto para que se lo encendiera. Al principio no me fijé en lo que me solicitaba pues me había quedado observando el interior del bolso, por lo que pude ver llevaba un envoltorio del famoso anillo de Dúrex y también un sobre de compresas, de compresas Tena Lady, estaba visto que a la tía le iba la marcha y que Concha Velasco no es la única que tiene problemas con las pérdidas de orina.
-¿Me lo vas a encender o no? -preguntó impaciente.
-Claro, claro, lo siento -le dije al tiempo que cogía un gran mechero de mesa y cumplía su deseo.
-Y deja de meter las narices en mi bolso o te pego una ostia, ¿entiendes?
-Lo siento, lo siento, no quiero enfadarte, te quiero demasiado como para hacerte daño.
-Mira chico, si necesito una limpieza de bajos ya tengo a Antonio Hidalgo, él siempre tiene la lengua dispuesta.

-Oye, oye, que yo no te he faltado, no hace falta que me compares con ese retrasado.
-¡Si no te gusta lo que ves lárgate!, acabo de discutir con Belén Esteban y esa cuando anda con el mono se pone insoportable, hasta el coño me tiene la petarda esa.
-Te comprendo, no sé como la soportas.
-Yo tampoco, ..., ¿cómo decías que te llamabas?
-Suso, me llamo Suso.
-¿Y qué te trae por aquí?
-Nada, vine por el cuento de Mila y Julián Muñoz -acto seguido le conté todo lo que me había acaecido desde mi estancia en la cárcel.
-¡Así que estuviste en la cárcel!, ahora mismo llamo a seguridad, no sé qué cojones andarán pensando esos malditos vigilantes para dejar campar a sus anchas por aquí a un individuo peligroso.
-Yo no soy para nada un tipo peligroso, ¿entiendes?
Ella hizo ademán de coger el teléfono, pero yo fui más ágil y conseguí agarrarle la mano antes de que pudiera descolgar el auricular.
-¡Suéltame hijo de puta!, como no me sueltes te voy a romper la cara a ostias, ¿ok?.
Ella estaba fuera de sí, con la mano que le quedaba libre intentó golpearme con el cenicero y lo único que consiguió fue vaciarme las colillas encima. Entonces no tuve otro remedio que agarrarle la otra mano, y así nos quedamos unos instantes forcejeando los dos. Finalmente se impuso mi fuerza y a nuestras caras sólo las separaban unos escasos milímetros. Luego aproveché un momento de indecisión suyo y la besé en el cuello.
-¿Qué haces, imbécil? Ni se te ocurra volver a hacerlo, ¿ok?
-Pues yo creo que te ha gustado.
-¿Tú estás loco o qué?, ¿con la de hombres que tengo a mi disposición y piensas que me voy a dejar camelar por un miserable como tú?
No lo quería reconocer pero le había gustado, en un principio tenía el cuello tenso, pero al besarla noté como se le relajaban por completo las fibras, incluso pude observar como se le erizaba el bello de las orejas.
La volví a mirar a la cara, así cabreada estaba todavía mucho más guapa, así que sin pensármelo dos veces volví a la carga y la besé, la besé como nunca antes había besado a ninguna mujer. Supongo que eso es lo que haría cualquier quinceañera si pudiese echarle la zarpa a su ídolo. Era verdad, me estaba comportando como una quinceañera, pero era demasiado tarde para volverse atrás. Luego recorrí con mi lengua su cuello, que se ladeó automáticamente como si con ella accionara algún tipo de resorte oculto bajo su piel. Ella no decía nada, se limitaba a jadear cada vez más y más profundamente según la punta de mi lengua se acercaba al lóbulo de su oreja o descendía hasta el arranque de uno de sus pechos. Sus manos liberaron las mías y fueron bajando por mi cuerpo hasta la cintura, luego con gran rapidez me despojó de la camiseta para dejar al descubierto mi torso desnudo. Si ella se movía rápido yo no me quedaba atrás, con gran habilidad le fui desabrochando uno a uno los botones de la blusa dejando a la vista lo que se adivinaba como unos preciosos pechos escondidos tras un sujetador de encajes y "sin" relleno.
Finalmente mis manos buscaron la cremallera de su falda y momentos después ya se había quedado en ropa interior. Nos besamos con pasión en la boca, ella levantaba la cabeza para que mis labios se posaran en su cuello, la debía poner muy cachonda el que la besaran en esa zona. Sus manos volvieron a mi cintura y se introdujeron por debajo de mi ropa interior buscando mi entrepierna. No tuvo problema alguno para toparse con mi miembro que estaba duro como una roca y que amenazaba la consistencia de las costuras de mis pantalones. Me despojó de la ropa que me quedaba y abrazó todo mi cuerpo al tiempo que me besaba el pecho, luego bajó la cabeza y buscó mi pene, con gran pericia se lo introdujo en la boca y empezó a chupar. Era tal el placer y el morbo que esa situación me provocaba que estuve a punto de correrme en su boca.
Hice que se levantara y decidí despojarla de la seda que todavía la cubría, con el nerviosismo de un novio novato tardé más de lo normal en desabrocharle el sujetador, seguidamente le tocó al liguero y finalmente con el tanga todo fue más sencillo. Ella tiró al suelo todo lo que había encima de la mesa y se apoyó en ella dándome la espalda mientras me mostraba su magnífico culo en pompa. No lo dudé ni un segundo y la penetré por detrás, al principio dio un leve gemido de dolor que pronto se transformó en placer, placer que la hizo jadear durante la media hora en que nuestros cuerpos estuvieron unidos. Ella se retorcía, movía las caderas de arriba a abajo y me gritaba que le diera más, que le reventara las entrañas. El "metesaca" se veía ahora acompañado de un chapoteo, era su flujo que inundaba toda su vagina y se escurría piernas abajo y que producía ese chapoteo a cada acometida mía. Finalmente, cuando estaba a punto de correrme hice el ademán de quitársela, ella giró la cabeza y me dijo:
-¡Ahhh!, mmmmmmm, no hace falta, me hice la ligadura.
Empujé con más y más fuerza hasta que conseguí descargar todo el contenido de mis huevos dentro de ella que se retorció de placer. Estuvimos un buen rato en esa postura hasta que finalmente nos apartamos cada uno a un lado y nos tumbamos en la moqueta del suelo. Seguía estando preciosa así despatarrada y abierta de patas en el suelo.
-Anda, vete, por hoy ha sido suficiente -me dijo.
-Vale, pero volveré.
-Pues claro que volverás, de eso me encargo yo.
Cogí mi ropa, me vestí y me marché.

martes, noviembre 28, 2006

ORGÍA DE SANGRE Y PLUMA

. martes, noviembre 28, 2006
4 Perdieron el tiempo aquí

Después de dejar a Tom y Katie seguí vagando por los pasillos. Delante mía apareció una valla que anunciaba la imposibilidad de seguir por aquel pasillo a causa de obras en un plató. Justo pegado a la valla se encontraba un obrero, iba desnudo de torso para arriba, llevaba una especie de riñonera donde colgaba sus herramientas y al agacharse a coger unos bloques que había allí apilados dejó ver la hucha de su culo y lo más impactante, ¡llevaba tanga!, ¡llevaba puesto un tanga como si fuera un stripper-boy pluriempleado!.


De pronto se abrió una puerta lateral y de ella salieron un enjambre de frikis amanerados todos alborotados cacareando como gallinas. Al ver al obrero se quedaron parados y empezaron a mirarse entre sí giñándose los ojos y sonriendo pícaramente. Finalmente uno de ellos gritó:
-¡Vamos chicos, cojamos este caramelito!
Como elefantes en una cacharrería entraron en la zona de obras chillando como unas adolescentes al ver a su ídolo, tirando todo lo que encontraban a su paso, vallas, cintas, herramientas, ... Finalmente se abalanzaron como posesos sobre el obrero. La cara de éste cambió en milésimas de segundo y así pasó de la sorpresa, a la estupefacción, al miedo y finalmente a la ira cuando le arrancaron a jirones el pantalón.
-¡Uy, chicos, aquí hay algo que le cuelga y no es el martillo!
A duras penas y con los frikis pegados a su cuerpo como sanguijuelas consiguió alcanzar una pala y empezó a dar mandobles a diestro y siniestro emulando a Jaime Astarloa, personaje central del "Maestro de Esgrima" de Pérez Reverte. Connotaciones literarias aparte, el caso es que los golpes de la pala pronto empezaron a surtir efecto y los cuerpos de los acosadores iban cayendo uno a uno entre crujidos de costillas, mutilaciones, aullidos de dolor y grandes derramamientos de sangre.
Alertados por los gritos pronto apareció en escena el personal de seguridad del edificio, sin alardes y con buenas palabras consiguieron reducir y desarmar al obrero y llevárselo consigo mientras sollozaba como un niño:
-¡Sniiiiifff!, yo, yo, yo no quería hacerlo, se abalanzaron sobre mí y, y, y ...
-Tranquilo -le dijeron- no te va a pasar nada, todo está grabado en las cámaras de seguridad.
-Es que necesito este trabajo, lo necesito joder, tengo que pagar 1000 euros de hipoteca.
Hasta ese momento me había mantenido al márgen, pero al oir la mención de las cámaras de seguridad el símbolo del dólar se me cruzó por delante. Entonces me adelanté a ellos y me crucé en su camino.
-¡Un momento! -les grité con decisión.
-¿Se puede saber qué te pasa a tí ahora? -me gritó uno de los seguratas con gesto torcido.
-Antes de hacer o decir nada llámame, -le dije mientras le entregaba una tarjeta con mi número- no sabes la de pasta que le podemos sacar a esos -le dije al obrero mientras le señalaba a los frikis que ayudados por los empleados de seguridad empezaban a incorporarse y a recobrar el sentido tras la brutal paliza que habían recibido y abandonaban el lugar de los hechos dejándolo todo hecho un asco tras de sí. En el suelo quedaba una gran mancha pastosa, una mezcla de sangre y cemento junto con otros resíduos cuya procedencia no era muy clara pero que a mí me parecía la típica mezcla de pluma y aceite que van dejando tras de sí los comentaristas del corazón .
-No te entiendo.
-Es fácil, ellos son famosos, los podemos denunciar por acoso, asalto, intento de violación y muchas más cosas que se nos ocurran, conozco a un abogado experto en esas lides. Los puedes acusar de daños físicos y psíquicos y lo mejor de todo, podemos ir contándolo todo por las otras cadenas, en las revistas, hasta en los chats. Con semejante historia nos recibirán con los brazos abiertos, ganaremos montones de dinero, lo he grabado todo con el móvil, seremos ricos, ric...
Me fijé en el gesto de los seguratas, uno se estaba poniendo rojo de ira y se le estaban hinchando las venas del cuello, estaba claro que no iban a salir bien parados si salía a la luz toda la historia.
Antes de que pudieran echarme la zarpa encima empecé a correr como un galgo por todos los pasillos y me escondí tras una puerta que encontré abierta. Una vez que hube cerrado por dentro me giré y la ví, estaba preciosa ese día.

martes, noviembre 21, 2006

UN ENCUENTRO INESPERADO

. martes, noviembre 21, 2006
7 Perdieron el tiempo aquí

-¡Venga Suso!, te invito a un carajillo y así me cuentas lo que te pasó en la tele
-¡Qué marujo eres, Lázaro!, esas cosas las dejo para el libro.
-¿Qué libro?
-Algún día publicaré uno con mis andanzas.
-¡Anda!, cuentame lo de la tele, que no creo que pueda esperar tanto.
-¿Esperar a qué?
-A que publiques tu puto libro.
-Igual es antes de lo que tú crees.
-Déjame que lo dude bastante.
-Tienes razón, yo no sería capaz de escribir un libro, ni siquiera puedo escribir una carta, si por lo menos tuviera el talento de Ana Rosa Quintana ...
-A ella se lo escribió un "negro" igual que a Mila Ximénez.
-¿Y qué tienes tú en contra de los negros?, ¿no serás racista?
-Sabes que no me refiero a ese tipo de negros.
Los dos amigos entraron en el café M&M y pidieron sendos carajillos. Tras la barra se encontraba como casi siempre Marta, que no les miraba con muy buena cara:
-Supongo que esto es para anotar en la cuenta, ¿no?
-Tranquila Marta, que hoy pago yo -la tranquilizó Lázaro.
-Vaya, ¿y qué mal te ha dado para que hagas semejante cosa?
-Nada, Marta, que Suso me va a contar lo que le sucedió en la tele.
-Ah, si es por eso me apunto yo también.
En cuanto la chica les hubo servido los carajillos Suso empezó su relato:
-Pues bien, como sabréis tras la publicación del libro de Mila se armó bastante alboroto, sobre todo en el entorno de la Pantoja y Julián Muñoz que salían bastante mal parados. Como yo había sido una de las fuentes de Mila y aparecía como tal, no tardaron en llamarme de varios programas de televisión. El primero de todos fue "A Tu Lado", el que presenta la rubia de los dientes grandes. Allí, Mila es una colaboradora habitual así que casi tuve que ir por obligación.
Llegué allí por la mañana, me cortaron un poco las greñas y me hicieron pruebas de peluquería y maquillaje, luego me enseñaron el plató y me instaron a volver por allí a las 3 de la tarde, para estar listo para entrar en antena. En cuanto salí de allí me fui a comer algo y luego, en vista de que aún me quedaban un par de horas para volver pues estuve merodeando por todo el edificio.
Andaba yo vagando por los pasillos cuando ví a lo lejos una pareja extraña, en un primer lugar iban discutiendo, pero al verme empezaron a besarse como dos novios recientes. Me extrañó lo chico que era el tío, ella le sacaba casi una cabeza. Me acerqué un poco más y cual fue mi sorpresa que el canijo no era otro que Tom Cruise y la alta era su novia.
-¡Tom Cruise!, ¡Tom Cruise!, ¿estuviste con Tom Cruise? -dijo Marta visiblemente alterada.
-¡Marta, cállate!, pareces una adolescente, déjale que siga con la historia, que luego se lía.
-Lo siento, ya me callo, es que Tom Cruise siempre ha sido mi ídolo, siempre llevaba un póster suyo en la carpeta, ¡dios, Tom Cruise!, nada más ni nada menos, ¡ahhhh, cuanto daría por haber estado en tu lugar!
-Bueno, Marta, tras este orgasmo que has improvisado, si no te importa voy a seguir con la historia.
-¡Qué bestia y al mismo tiempo qué desagradable eres, hijo mío!, anda, sigue con la historia.

-Prosigo:
Cuando Tom vio que yo le había reconocido me dedicó una de sus mejores sonrisas, sonrisa que se tornó en mueca cuando se dio cuenta de que quien realmente me interesaba era la tía y no él. Entonces se puso algo nervioso, yo diría que tal vez celosillo sería la palabra exacta. Sonriendo forzadamente se acercó a mí y me estrechó la mano calurosamente y me habló tratando de hacerme desviar la atención hacia él:
-Hello men, do you speak spanish?
-¡Qué remedio, macho!, he tenido 33 años para aprenderlo.
-Ok, ok, yo también parlo español un piquito.
-Un piquito se lo daría a tu novia -le dije mientras le ponía boca de pez a la chica- se dice "poquito", Tom, igual que tú que eres poquita cosa.
-What?, pagdón?
-Nada, nada, que te lías con los idiomas.
-Es que el español no lo hablo muy bien, Pene no me ayudó mucho.
-¿Pene?
-Yes, Pene Lopes, mi ex.
-¡Ah, Penélope!
Su novia, que hasta el momento se había mostrado distante y al margen de la conversación, en cuanto escuchó la mención de Penélope saltó como un resorte.
-Penelope?, what´s the matter with Penelope?, is she hear?
-No, darling, she´s not here, she´s from spain but now she lives in Usa.
-Mmmmmm.
-Oye, Tom, ¿no me vas a presentar a tu piba?
-¿Piba?, ¿que es "piba"?
-Piba, novia, girlfriend es lo mismo.
-Ahhh!, well, well, ok. ¿Cual es tu nombre, spaniol?
-Suso.
-Ella es Katie. Katie, darling, this is Suso from Spain, he is my fan, give him a small kiss.
-Ok, Tom, muacks, muacks -y me dio dos besos en la mejilla.
-Oye, que aquí en España se dan 3 besos y no dos -dije mientras mostraba tres dedos de mi mano.
-Eres muy besucón, ¿se dice así, Suso?
-Se dice, se dice -puse una mejilla y ella me volvió a besar, la verdad es que estuve a punto de girar la cabeza y besarla en los labios pero algo me decía que no.
La chica se llamaba Katie, Katie Holmes según me enteré después. Estaba de un bueno que te cagas, todavía tenía cara de adolescente, parecía al menos 20 años menor que él. Tom, al ver que yo no le quitaba ojo a la chica se puso a hablar otra vez para desviar mi atención.
-Me gusta Spania, gente muy buena aquí.
-Ni que lo digas macho, ¿qué te trae por este pasillo?
-Entrevista por película nueva, estreno se dice.
-¿Y la chica también es actriz?
-Sí, pero no tan famosa como yo, jajaja. -Katie como no se entera de nada de lo que decimos se dedica a sonreir- Ella es mi prometida, pronto nos casaremos.
-Vaya, ¡enhorabuena!.
-Queríamos casarnos en Europa, en Estados Unidos hay mucha gente detrás de nosotros todo el día, queremos algo tranquilo, una boda para los familiares y amigos más allegados, nada más.
-¿Estás tonto?, ¡joder tío, eres famoso!, tú no puedes hacer una boda sencilla, luego dirán que estás acabado, arruinado o algo parecido, no sería digno de tí.
-Mi sueño siempre fue casarme en Las Vegas vestido de Elvis, pero luego los de la prensa se reirían de mí.
-Déjate de tanto Elvis ni pamplinas, alquila un castillo y haz que la tuya sea la boda más grande de Europa, tu público te lo agradecerá, hazme caso.
-Me has convencido, spaniol, ya te mandaré la invitación.
-Ah no, no hace falta que te molestes, yo sólo te dí un consejo de amigo.
-Spaniol, no aceptaré un no por respuesta, vendrás y me regalarás un gato.
-¿Sólo un gato?, ¿nada más?.
-Con eso me basta.
-Vale, vale, acepto.
-Bueno, ha sido un placer, ahora me voy a la entrevista.
-Venga Tom, hasta luego -La chica me hizo un gesto de despedida al que respondí con dos besos en la mejilla, Tom se giró, me miró con gesto de cabreo y luego rió a carcajadas mientras se iba.
-Jajaja, jodido spaniol.

EL PROMOTOR COBRA

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6 Perdieron el tiempo aquí

[...]
-Pues bien, Lázaro, en líneas generales esto es lo que me ha sucedido desde que se me ocurrió vender la carpintería.
-Faltan cosas, Suso. Todavía no me has contado lo que te ocurrió en la tele ni por qué has golpeado al promotor.
-Bah, el promotor, menudo hijo de puta.
-¿Por qué?
-Me engañó, me dijo que aquello estaba catalogado como zona industrial, que no valía para construir más que alguna fábrica, taller o algo por el estilo.
-Y mintió, claro.
-Exactamente no, en aquel momento era zona industrial pero estaban a puntito de recalificarla.
-Menuda putada, porque pedazo de edificio que se está montando allí.
-Ya sé, ya, los 200.000 euros que me pagó por el terreno no dan ni para comprar una plaza de garaje. El edificio tiene 15 alturas, bajos y dos sótanos para garaje. Por el piso más barato pide 620.000 euros el muy cabrón. Se ha reído en mi cara, qué menos que partirle la suya.
-¿Y dónde le encontraste?
-En el edificio, cuando salí del talego me fui a husmear un poco y le encontré allí, estaba con la concejala esa, la rubia, la que le daba caña al ex-alcalde.
-Ya sé, la que ahora lleva urbanismo, desde que está ahí se ha montado en el dólar la muy perra.
-Esa misma.
-¿Y le golpeaste así, sin más?
-No, primero le llamé ladrón, aprovechado, estafador, hijo de puta y todo lo que me salió por la boca.
-¿Y él qué hizo?
-Ni se inmutó, simplemente llamó a uno de sus matones y le dijo que hiciera el favor de apartar de allí a aquel borracho (por mí), entonces, antes de que el matón me echara la zarpa encima le pegué una ostia en la cara y le tumbé en el suelo.
-Pues ahora te sacará una pasta por haberle golpeado.
-¡Qué poco listo eres, Lázaro!, no me podrá sacar nada porque no tengo nada, soy insolvente.
-¿Y los 200.000?
-Eso todo fue para pagar indemnizaciones, tanto por lo de la estafa a la compañía de seguros como por lo del cirio que monté en la carretera.
-¿Y lo que cobraste por ir a la tele?
-Todo lo que voy consiguiendo lo pongo a nombre de Magda, ahora vivo con ella.
-¿Y tus padres?
-Mi padre cuando se enteró que quemé la carpintería fue el primero en delatarme, luego no quiso saber nada más de mí. Mi madre hace lo que él dice, aunque de vez en cuando viene a visitarme.
-Joder, ¡menuda vida que llevas!, ¡venga!, cuéntame lo de la tele.
-Paciencia, Lázaro, paciencia.

domingo, noviembre 19, 2006

UNA TEMPORADA A LA SOMBRA

. domingo, noviembre 19, 2006
4 Perdieron el tiempo aquí

Hasta esa fecha nunca había estado en prisión, lo más cercano había sido el pasar una noche en el calabozo tras una gran juerga.
El agente me introdujo en una oscura y nauseabunda celda, como compañero tenía a un chico latinoamericano que tenía pinta de chulo:
-¿Qué pasa, brother?, yo me llamo Romel, ¿y tú?
-Yo me llamo Suso, bonito nombre el tuyo.
-¿Te gusta?
-No está mal.
-¿Cómo que no está mal?
-Bueno, pues eso, qué mas da.
-No, brother, no da.
-Pues vale, me gusta.
-¿Mi nombre o yo?
-Tú nombre, claro, tú no.
-O sea que no te gusto, ¿no?. Eres uno de esos malditos racistas que desprecian a los latinos simplemente por su raza.
-Oye, que yo no he dicho eso.
-¿Has dicho que no te gusto sí o no?
-He dicho que no me gustas, pero no en ese sentido, no me gustas como hombre.
-Claro, para tí soy un sudaca de mierda, ¿no?
-¡Que no, joder!, ¡digo que no me gustas como macho! ¿tan difícil es de entender?
-¿Me estás diciendo que no soy macho?, ¿acaso me estás llamando marica?
-Y dale, ¡déjame en paz y vete a tomar por culo!
El tío me agarró por la cabeza y me la estampó contra los barrotes de la celda, sentí como la sangre surcaba mi cara en sentido descendente. Me quedé medio aturdido a causa del golpe, momento que él aprovechó para bajarme los pantalones y desgarrarme las entrañas con una especie de consolador en forma de pene caballar que sacó de una mochila.
He de decir que una vez que el dolor del desgarro había pasado hasta llegué a sentir algo de placer, por algo se dice que tenemos el punto "G" en el culo.
Al final tras esa violación me quedé con ciertas dudas en cuanto a mis inclinaciones sexuales.
Media hora después y alertados por mis gritos los guardias acudieron a ver que pasaba.
-Me temo que lo habéis traído a la celda equivocada -dijo el latino.
-¿Entonces a dónde lo llevamos?
-Para el sitio de Ballesteros, tengo entendido que está en libertad.
-Así es.
En ese momento me dí cuenta del poder que tenía el tal Romel ese en el "talego". Al parecer era el líder en España de una banda de latinos y la dirigía desde la sombra.
En la cárcel era conocido por reclutar gente para que realizara determinados servicios a los presos digamos de más poder.
A mí me mandaron para ocupar el puesto de un tal Ballesteros, que había sido allí algo parecido al secretario de un famoso ex-alcalde preso por presunta corrupción urbanística, Julián Muñoz.





Mi labor allí consistía en que al susodicho no le faltara de nada, también le hacía de correo e iba por él a atender a determinadas visitas. Gracias a ello me fuí enterando de los pormenores de la agitada vida sentimental del político y tuve que atender personalmente a infinidad de periodistas y personajes de la farándula televisiva que querían entrevistarle. Poco a poco y gracias a mi labor me fui enterando de muchos detalles de su agitada vida sentimental. Me enteré de que lo suyo con la Pantoja había sido un apaño para ella aumentar su popularidad y él conseguir librarse de su mujer para dedicarse libremente a disfrutar de los placeres que ofrece la prostitución de la Costa del Sol. También supe de la existencia de vídeos caseros donde se muestran relaciones lésbicas de la tonadillera con una periodista ya fallecida y con otra cantante de sevillanas. La cosa no se quedaba ahí, al parecer la mayor afición de la amante de Julián era cepillarse a las novias del imbécil de su hijo a cambio de drogas o suculentas cifras de dinero.
Me convertí en la mano derecha de Julián hasta que me traicionó. Yo había presentado una instancia para optar a quedar en libertad gracias a una antiquísima tradición popular del pueblo donde se ubicaba la cárcel. Tal tradición consistía en que el Domingo de Ramos, el pueblo reunido frente a la plaza del Ayuntamiento decidía por aclamación si soltar a un preso o al otro de los dos que se le presentaban. Mi gran error había sido comentárselo a Julián, éste viendo la posibilidad de quedar en libertad jugó sus cartas y al final pasó lo que no tenía que pasar:
-¿A quien queréis liberar?, ¿a este desconocido que provocó el caos en la carretera nacional y quemó su propia carpintería para cobrar el seguro, o a Julián, que ofrece inversiones, empleo y prosperidad para nuestro pueblo?
-¡¡¡A Julián, a Julián, a Julián!!!
De ese modo yo me quedé escocido por la traición mientras que Julián disfrutó de una efímera libertad, que duró hasta que un juez encontró más causas para imputarle.
Yo deseaba venganza, deseaba arrancarle uno a uno los pelos de su bigote y echarle ácido en el bote de la gomina, pero sus esbirros no me dejaron acercarme a él.
Finalmente logré contactar con Mila Ximénez, ávida de trapos sucios para un nuevo libro que iba a escribir en colaboración con un decadente Francisco Umbral.
A cambio de mi información ella me ofreció los servicios del bufete del famoso abogado Rodríguez Menéndez, curiosamente ahora escapado de la justicia, para que tratara de conseguir mi libertad, también me ofreció la posibilidad de acudir junto a ella a diversos programas de famoseo a contar todo lo que sabía, todo eso siempre que el libro hubiera salido a la luz.




Finalmente quedé libre de los cargos que se me imputaban, según la versión oficial debido a un error administrativo en mi detención y según la versión real porque los esbirros del abogado habían encontrado muchas irregularidades tanto en la vida particular como laboral del juez y éste aterrado ante la posibilidad de que todo eso saliera a la luz no le quedó otro remedio que instar al fiscal a pactar con nosotros mi puesta en libertad.
Cuando salí del penal ya se había publicado con gran éxito de ventas el libro de Mila, el abogado había sido detenido y luego puesto en libertad en Argentina y varios programas de televisión hacían cola para contar con mi presencia, empezaba una nueva e inquietante vida para mí.

miércoles, noviembre 15, 2006

EL INTERROGATORIO

. miércoles, noviembre 15, 2006
2 Perdieron el tiempo aquí

Después del cirio que monté en la carretera me trasladaron esposado hasta el cuartel, una vez allí comenzaron a interrogarme.
-¿Ha visto usted la que ha montado?
-Pues no, las cosas parece que sucedían siempre por detrás de donde yo iba.
-No se haga usted el gracioso, "Mochilas".
-No me estoy haciendo el gracioso, sólo digo la verdad, aparte el mayor cirio lo montásteis vosotros al abatir el helicóptero.
-Si no hubiera hecho lo que hizo no habría helicóptero.
-¿Y qué hice?, que yo sepa sólo robé una moto.
-¡"Sólo", dice!. Robó la moto, la estrelló contra un coche sin carnet ...
-¡Bah!, sólo fue un abollazo de nada y la moto con una rueda nueva ya está.
-Tanto el coche como la moto se van para la chatarra, no me venga con milongas. ¿Y qué me dice del descapotable que también robó?
-Yo no lo robé, iba encima del camión y al coger éste un bache me caí con la suerte de ir a parar dentro del descapotable. Luego tuve que tomar los mandos porque el conductor estaba indispuesto, nada más.
-¿Indispuesto?, pero si tiene un fuerte golpe en la cabeza.
-Eso sería cuando me caí encima de él, ¿le dijo acaso que recordara que yo le golpeara?
-No, no recuerda nada de lo sucedido, está bajo shock.
-¿Ve cómo no tiene razón?
-No me venga con esas, que no logrará engañarme. Ahora dígame, ¿por qué no se paró en el control y prefirió saltar por encima de los coches usando la grúa como plataforma de lanzamiento.
-Pues porque iba a mucha velocidad, no me iba a dar tiempo a parar, entonces salté para evitar destrozar varios coches.
-Claro, claro, evitó destrozar "varios coches" para poder destrozarlos todos, ¿no?.
-Pues no, me reitero que eso es culpa de ustedes, de su helicóptero y de su mala puntería.
-¡Va a conseguir sacarme de mis casillas, gilipollas!
-Bah, ya estamos con la brutalidad policial.
-Cambiando de tema, ¿por qué empezó usted la huida?
-Pues porque su compañero quería detenerme.
-Mi compañero sólo quería interrogarle.
-Y ¿se puede saber por qué?
-Estaba usted en busca y captura, y tenía una denuncia por estafa a una compañía de seguros.
Al parecer la compañía Seguros Morpheo, tras analizar los informes peritales, de la Policía Científica y de los bomberos desplazados allí el día del siniestro, le hace responsable a usted del incendio ocurrido en la carpintería de su propiedad. Al parecer, los informes arrojan que se trata del típico caso de incendio provocado para cobrar el seguro.
Según puedo leer aquí en el lugar que han determinado como origen del fuego hay numerosas pruebas que le incriminan, como pueden ser: un mechero con las siglas M&M que se trata de una cafetería que usted frecuenta, también estaba su teléfono móvil en el que pudieron recuperar el último mensaje enviado donde dice: "lzro voy tardr n rato, tdavía tngo k kemar la krpnteria". Finalmente también han encontrado 10 latas de gasolina vacías, habiendo preguntado al empleado de la gasolinera de esa misma calle que estaba ese día trabajando, le reconoció a usted como el cliente que se llevó 10 latas de gasolina "de la más barata, con que arda me sirve".
-¡Maldito chivato, hijo de puta, cuando le coja ...!
-Cuando le coja no le va a tocar un pelo, de eso me encargo yo.
-¿Y lo de busca y captura?
-Cuando tuvimos notificación de la denuncia por estafa al seguro tratamos de localizarle a usted en su domicilio. Cuando le contamos todo lo sucedido en la carpintería su padre se puso hecho una furia. Nos dijo que llevaba un par de días sin aparecer por casa y que antes de marchar les había robado dinero y algunos objetos de valor.
-¡Viejo asqueroso, que espere a que le ponga las manos encima a ese bastardo!, no les robé nada, sólo les cogí unos euros prestados para comprar la gasolina.
-Así que reconoce que compró usted la gasolina.
-¡Mierda, sí!, pero no fue para quemar la carpintería.
-Entonces, ¿para qué la compró?, que sepamos no tiene usted vehículo alguno que funcione con gasolina.
-Es para el mechero, y como dijeron que iba a subir de precio pues compré bastante y la guardé en la carpintería, yo no hice nada malo.
-No, que va, le voy a empapelar pero bien.
-Salvo el robo de la moto y el exceso de velocidad no tiene usted nada contra mí.
-¿Y los daños que usted provocó?
-Que pague el seguro, que para eso están, total no tienen porqué enterarse.
-¿Y lo de resistencia a la autoridad?
-Yo no me he resistido, en cuanto me han echado el guante encima no he movido ni una pestaña.
-¡Este tío es un jeta, un puto jeta!, ¡quitadlo de mi vista!, enchironadlo, haced lo que queráis pero no lo quiero ver más delante.
-¡Tranqui, tío! que te va a salir una úlcera.
-¡Me cago en ...!
Rápidamente, antes de que me golpeara, sus compañeros me llevaron para una celda.

domingo, noviembre 12, 2006

DURO DE PELAR

. domingo, noviembre 12, 2006
7 Perdieron el tiempo aquí

Una vez que me hicieron las curas en el hospital me fui a poner la denuncia al cuartel de la Guardia Civil, delante de la puerta tenían aparcada una de esas motos que usan los de tráfico para perseguir a los coches y multarlos, curiosamente la habían dejado con las llaves puestas, ya se sabe, "en casa del herrero ...". De pequeño siempre soñé con ser uno de ellos, coger la moto, dar gas a fondo y salir en busca de algún malechor. Luego y gracias a la moto le alcanzaría con facilidad, le reduciría, le machacaría el cuerpo a porrazos y finalmente le pegaría un tiro para que aprendiera que no había que portarse mal.


Al entrar me recibió un agente cuyo físico no era el más apropiado para perseguir a un delincuente a la carrera.
-Buenas.
-Hola.
-¿Qué desea usted?
-Mire agente, quería poner una denuncia contra los que me hicieron esto -le dije mientras le mostraba los golpes y magulladuras de mi cuerpo.
-Mmmmmmmmmm, su cara me suena y no sé de qué. ¿Conoce usted a los agresores?
-Sí, se llaman Manolo y Anselma, son de la zona de los Olivos y tienen una hija que se llama Cruz.
-Mmmmmmmm, la Cruz ..., la Cruz, sé quien es.
-¿Sí?
-La conocí durante un simulacro de redada en un club.
-¿Es usted amigo suyo?
-Bueno, se puede decir que sí, pero ...
-Ya, me dijo que acabó en la marginalidad por culpa de las malas compañías, como usted, supongo.
-¡Oiga!, yo no he venido aquí a que me juzguen.
-Muy bien, muy bien, perdone, pero me sigue sonando su cara.
-Y dale, ¿le importaría proseguir con lo de la denuncia?
-Ok, así que según usted, los padres de Cruz, unos tal Manolo y Anselma fueron los que le agredieron.
-Exactamente no ..., o igual sí ..., no sé ellos empezaron todo, luego vinieron más vecinos y finalmente llovieron las piedras.
-Pero entonces no pudo usted identificar con claridad quien tiraba las piedras, ¿no?.
-Pues la verdad es que no.
-¿Y qué quiere?, ¿que detengamos a todo el vecindario?
-No sé, en el hospital me dijeron que viniera aquí.
-Esos malditos matasanos no tienen nada mejor que hacer que darnos más trabajo del que tenemos, ¡qué bien nos iría si sólo metieran las narices en lo suyo!. En fin, aguarde un momento que voy a hacer unas comprobaciones.
-Vale.
Momentos después el guardia volvió, me fijé en su cara, no anunciaba nada bueno, su anterior tono afable había desaparecido, ahora tenía esa cara de hijos de perra que se les pone cuando te van a multar:
-Perdone otra vez, ¿su nombre?
-Jesús, Jesús ...
-¡Es él, "El Mochilas". Chicos, detenedlo ostia, que me he dejado olvidadas la pistola y las esposas en el váter!
El anuncio les pilló por sorpresa, la mayor parte de ellos estaban allí tomándose un café tranquilamente con lo que tardaron algo en reaccionar. No sabía por qué me querían trincar, pero no iba a esperar a que me lo contaran.
Aprovechando el despiste general golpeé con una silla la cabeza del agente y salí por piernas del cuartel. Justo frente a la puerta seguí la moto con las llaves puestas, no lo dudé un minuto, la cogí, la arranqué y salí quemando rueda. Por el retrovisor pude comprobar como un ejambre de guardias habían tomado el patio en dirección a sus vehículos y emprendían mi persecución. Yo no sabía ni qué hacer ni a donde dirigirme simplemente abrí gas y seguí todo recto por la calle en la que me encontraba. Por detrás de mí, las sirenas aullaban sin cesar, los jodidos coches que me entorpecían el camino se arrimaban a un lado para dejar pasar a mis perseguidores.
Ya estaba llegando a las afueras de la ciudad, un nudo de carreteras apareció ante mí, tiré por donde me parecía más fácil y fuí a desembocar en la carretera nacional, allí había muy poco tránsito, así que abrí gas a fondo y cambié de marcha; la moto hizo un "caballito" y salí disparado en pos de la libertad.



Por un momento las sirenas habían dejado de oirse pero allí venían otra vez, esos hijos de perra no se iban a rendir tan fácilmente, mi sueño de niño se estaba cumpliendo aunque no del todo como yo quisiera.
De pronto se empezó a oir un crepitar en el cielo, miré hacia arriba y allí estaba el maldito helicóptero y su franjas verdes me confirmaron que no era el de "Tulipán" precisamente, , al rato otro helicóptero se le unió, éste tenía colores rojos, azules y amarillos, en un lateral llevaba un logotipo, ¡el de Antena 3!, ¡éstos seguro que lo estarán grabando para sacarme en "Noche de Impacto".
Ahora me sentía como Lorenzo Lamas en su papel de "Renegado" circulando a todo gas con mi moto por la carretera. En un principio los perseguidores me iban comiendo la ventaja poco a poco, pero desde hacía unos minutos ésta se mantenía, sin aumentar ni disminuir y eso no me gustaba, estaba seguro de que más adelante habría gente esperándome. Solté las manos del manillar y les hice un corte de manga a los helicópteros, luego emulando a Valentino Rossi (aunque por los colores de la moto se diría que era más de Kawasaki que de Yamaha) me acoplé a mi montura y hundí la cabeza en el manillar. La carretera pasaba bordeando una zona industrial por eso la presencia de camiones se había hecho más notable, pero no me amilané, empecé a adelantarlos y a esquivarlos con gran pericia, por la derecha, por la izquierda, por la por las isletas, ... cualquier sitio era bueno. El cuentakilómetros marcaba 180 y subiendo, ¡menudas maquinitas que se gastan los lagartos!, de pronto y mientras adelantaba a un enorme trailer en una curva y por el arcén derecho me encontré con un "huevo" de esos sin carnet, que pilotado por un viejo, debía ir por lo menos a 10 por hora, no me dio tiempo a frenar, así que le embestí con furia incrustándole la defensa trasera debajo del asiento del conductor. Con el golpe salí despedido, yendo a caer en la parte de atrás de un camión que iba cargado, curiosamante y cómo en las películas, de colchones. Caí sobre ellos y me agarré fuertemente para no salir rebotado. El camión era viejo y circulaba demasiado lento para mis intereses, debía abandonarlo rápidamente. Me puse de pié y miré hacia atrás, la mayor parte de mis perseguidores se habían parado donde yo había embestido al coche sin carnet, incluso los helicópteros sobrevolaban aquella zona, supongo que no me habían visto aterrizar en el camión. Pero para mi desgracia un par de coches seguían circulando y uno de los agentes al verme encima de los colchones habló por la radio mientras me señalaba. En ese momento un Peugeot descapotable conducido por un niñato con gafas de sol estaba adelantando al camión, no lo dudé un instante y salté. El niñato apestaba a colonia cara, tenía el pelo al estilo descuidado pero todo engominado, llevaba las uñas de manicura y vestía ropa de marca, ¡era un maldito pijo!. Caí justo en el asiento del acompañante, él se asustó mucho al verme aparecer de la nada y perdió momentáneamente el control de su coche.
-Joder, pavo, ¿de dónde sales con esa pinta?
-¡Necesito que vayas más rápido!
-¡Esto es super megafuerte, tío!
-¡Acelera, imbécil!
-Oye, no me insultes, ¿ok?, si no te gusta como conduzco te bajas, te lo juro de verdad.
-¡Aquí las normas las pongo yo, gilipollas!
-Mira o sea, ya me has enfadado, acabo de sacarme el carnet y mi padre me ha comprado este buga, sabrás que no puedo pasar de 80, y ¡me lo estás manchando todo!
Los pobres como tú no tenéis respeto por nada.
Le golpeé con saña hasta hacerle perder el conocimiento, le tiré fuera de su asiento y tomé los mandos del vehículo. Aunque era bastante potente, no era tan manejable como la moto y se hacía más difícil sobrepasar el tráfico que tenía delante.
Poco a poco y golpeándome con todo dios lo fuí consiguiendo.
Los helicópteros habían pasado por encima mía y se hallaban volando en círculos unos kílómetros más adelante, en ese momento supe que allí me esperaban más patrullas, supongo que tendrían la carretera cortada. Busqué inútilmente un resquicio por el que colarme y abandonar la carretera, pero ésta se hallaba cercada por quitamiedos, ya no había más escapatoria, me iban a pillar allí mismo, pero no les saldría gratis.
Los coches se estaban parando a los lados y pude observar la fila de coches patrulla cortando de lado a lado la carretera, habían colocado también el aparato ese de las púas que te pincha las ruedas. Casi en frente a los coches patrulla y arrimada a un lado había una grúa de asistencia, de esas en rampa, cuando la ví supe lo que había que hacer. Quité una marcha, aceleré a fondo y dirigí el coche hacia la rampa de la grúa, oí un estrepitoso crujido, era la defensa al chocar contra el inicio de la rampa. Pensé que el coche se iba a parar allí, pero no fue así pues ascendió velozmente por la rampa y salió disparado por encima de la cabina de la grúa. Mientras volaba pude contemplar las caras de los agentes allí apostados, en un primer momento eran de asombro y estupor pero rápidamente cambiaron a enfado y concentración. Los guardias y los polis (éstos también se habían unido a la fiesta en este punto de la carretera) empuñaron sus armas y empezaron a disparar al coche volador.
En ese momento me dí cuenta de que ahora ya no era un juego, ahora yo era un fugitivo peligroso y harían todo lo que estuviera en sus manos para detener mi huida y capturarme vivo o muerto.
El coche empezaba a perder altura, el salto había sido bueno, pero ahora tocaba aterrizar. Agarré con fuerza el volante, el niñato pijo empezaba a recobrar la conciencia, delante nuestra había aparcado un BMW negro, del modelo X5 con una luz giratoria azul encima, supongo que sería el coche oficial de algún alto mando. Sentí un gran estrépito, seguido de chirrido metálico y chispas, muchas chispas. El Peugeot se iba deslizando rápidamente por encima del X5, poco antes que el coche hiciera contacto con el asfalto sentí un estruendo seguido de una tremenda explosión. Detrás mía se podía ver una escena dantesca, una gran bola de fuego lo estaba devorando todo, agentes, motos, coches, el BMW y ¡un helicóptero!. Uno de los helicópteros se había precipitado encima de los coches que cortaban la carretera y explotó provocando la catástrofe. Al parecer, mientras yo iba por los aires y los agentes dispararon para derribarme una de las balas alcanzó al helicóptero y éste se desplomó sobre los coches.
No me quedé a verlo, tenía que aprovechar la circunstancia de que todos los que me perseguían habían quedado atrapados. Pisé a fondo el acelerador, el coche me respondió y salimos pitando. Pensé que ahora todo iba a ser más fácil, nadie me perseguía, pero debía salir de esa maldita carretera y cambiar de vehículo. Había hablado demasiado rápido pues un helicóptero atravesó la columna de humo provocada por las llamas de la explosión y empezó a seguirme.
-Estos malditos de Antena 3 no se dan nunca por vencidos -me dije.
-¿Cómo?, ¿Antena 3?, ¿dónde estamos? -el pijo cada vez estaba más consciente.
-Tú calla si no quieres recibir más.
-Conduce con cuidado, tío, o sea que me lo vas a rayar.
-¡He dicho que te calles!, ¿no me entiendes?
-Que sí, te lo juro por Snoopy, pero cuídamelo, no vaya a se que me lo rompas y luego mi padre sólo me compre uno de segunda mano, ¿o es que me lo quieres robar?
-Vaya, veo que te vas enterando de lo que sucede.
-Mira, si quieres te doy todo lo que tengo, la Visa Oro, mi E-Pod, el móvil 3G de última generación con videollamada, scáner, impresora y GPS, mi camisa de Yves Saint Laurent, hasta si quieres te doy mis boxers de Calvin Klein, pero no me robes, el buga porfa.
De repente el motor empezó a traquetear y el coche empezó a dar tirones, miré para el salpicadero, la aguja marcaba la reserva.
-¡Maldita sea, nos hemos quedado sin gasolina!
-Es verdad, mi padre me dió dinero, pero preferí comprarme los discos de Kiko y Sara; y de Bisbal, pensé que aguantaría más, cómo es tan moderno.
-¡Gilipollas!, modernos o no, cuando se acaba el combustible los coches se paran.
Por el carril contrario y frente a nosotros apareció un coche de policía, al reconocerme hizo un trompo y empezó a perseguirme, uno de los agentes empuñaba un arma y las balas no tardaron en hacer su aparición. Con el coche perdiendo velocidad y con las balas silbando a mi alrededor sabía que mi aventura tocaba a su fin. Pulsé el botón de levantar la capota para que hiciera de escudo y paré el coche a un lado de la carretera, senté al pijo al volante, me escurrí por un lateral y empecé a correr campo a través. Entonces oí silbar una bala y sentí primero un pinchazo y después un dolor agudo en un muslo que me paralizó la pierna haciéndome perder el equilibrio, cayendo de bruces encima de una maldita boñiga.
Traté de levantarme pero la voz quejosa de un agente armado me disuadió:
-Quieto ahí, no se mueva o disparo, coloque las manos donde pueda verlas.
-Vale, vale, no dispare, me rindo.
El agente me esposó y me llevó a la carretera donde había más compañeros, uno de ellos se acercó a mí y empezó a hablarme:
-Queda usted detenido, se le acusa, de incendio, estafa a compañía de seguros, robo, agresión, resistencia a la autoridad, etc, etc, etc.
-Mi fin había llegado.

martes, noviembre 07, 2006

LA CRUZ

. martes, noviembre 07, 2006
2 Perdieron el tiempo aquí

Dos años, seis meses y un día después.
-... y este juzgado decide admitir a trámite la querella del señor Roca contra usted por calumnias, injurias y agresión física con el resultado de rotura del tabique nasal.
-¡La madre que lo parió, será hijo de puta!.
-¡Silencio! no toleraré estos insultos en mi presencia.
Suso obedeció y abandonó el edificio de los juzgados jurando en arameo.
-Tranquilo hombre, todo se arreglará.
-Decirlo es muy fácil, Lázaro, pero estos dos años y medio han sido un auténtico calvario para mí, todo empezó cuando tuve que cargar con la Cruz hasta Los Olivos.
-¿Cargaste con la Cruz tú solo?, ¡pero si debe pesar 90 kilos!
-Pues nada, la encontré tirada en una acera del barrio chino, al parecer iba hasta arriba de todo. A su lado había un par de maleantes que no tenían buenas intenciones precisamente, traté de hacer que se incorporara pero se caía para todos lados así que cargué con ella hasta la zona de Los Olivos que es donde vive. Una vez que llegué a su casa llamé al timbre y salieron sus padres:
-Mírala, Manolo, mira cómo viene la niña. La culpa es tuya, siempre le has consentido todo.
-¿Mía?, ¡anda calla!, pero si cada vez que le daba un bofetón salías tú a defenderla y a consolarla.
-Es que tú no sabes tratar a la gente, lo tuyo es la fuerza bruta, piensas que así se arregla todo, eres un animal, Manolo, un animal.
-¿Animal yo?, pues dime ¿quien le tiró el rodillo de amasar a la cabeza, eh?, ¿acaso fui yo también?
-Sabes muy bien que eso fue un pronto, nada más, es que entre tu hija y tú me ponéis de los nervios. Con lo guapa que era y mírala, se ha convertido en una puta, una borracha y una drogadicta.
-Pues de lo primero no me culpes a mí, Anselma, eso debe ser herencia materna.
-¡Mira, Manolo, te meto una ostia que te reviento la cabeza!
-¡Pues venga, que yo te meto una patada en el coño que te van a tener que hacer la cesárea para quitarte el zapato!, loca, que eres una vieja loca.
-No me tientes, Manolo, no me tientes.
-La culpa es de que la dejas salir con estos maleantes -dijo Manolo dirigiéndose a mí.
-En eso tienes razón, gentuza como este son los que le dan la "endrogaína" esa, que la tiene tan enganchada.
-Oiga, señora, que yo a su hija nunca le dí nada, como mucho la invité alguna vez a una copa.
-La emborrachas para acostarte luego con ella, desgraciado.
-Mire, señora, para acostarse con ella simplemente se necesitan 30 €, ya ve cómo se cotiza la nena.
Al escuchar los gritos de la discusión cada vez se fue congregando más gente allí.
-¡Putero, asqueroso, chulo, sé que te aprovechabas de ella!
-No era yo solo, seguro que por aquí hay algún cliente suyo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
No sé a quienes son los responsables de poner empedrado en las calles pero en ese momento me acordé de las madres de todos y cada uno de ellos, una lluvia de guijarros, adoquines y cantos rodados cayó sobre mí golpeándome la cabeza, los brazos, las costillas, los testículos, etc. Cubriéndome con los brazos escapé como pude de aquella batería de pedradas y corrí a refugiarme en casa de un amigo, éste al verme sangrar abundantemente y al comprobar la cantidad de magulladuras que tenía por el cuerpo me llevó al hospital. Allí los médicos me pidieron que les contara lo sucedido, y lo hice con pelos y señales. Después me aconsejaron que pusiera una denuncia en la Guardia Civil y claro, tonto de mí les hice caso.

LA VENTA DE LA CARPINTERÍA

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14 Perdieron el tiempo aquí

-Hola, ¿es usted Suso, el dueño de esta carpintería?
-Ese mismo, supongo que usted debe ser el promotor, ¿no?.
-En efecto mi nombre es Juan Roca y soy el dueño de "Promociones Inmobiliarias Rocasa" y nuestro lema es "Compre en Rocasa, aquí adquirirá un hogar, no una simple casa".
-Muy bonito, encantado de conocerle señor Roca, sepa usted que hasta ahora sólo he tratado con su empleada, Marisol creo que se llama.
-Sí, para los primeros contactos con el cliente la suelo enviar a ella, pero cuando hay que negociar lo gordo entonces lo hago yo en persona.
-Me parece bien.
-Bueno, vayamos al grano ¿ha traído usted las escrituras de propiedad?
-Sí, aquí las tengo.
-Bien, según veo la superficie del solar es de 600 metros cuadrados más o menos.
-Sí, por ahí anda la cosa.
-¿Cuánto pide usted por el solar?
-Hombre ..., yo había pensado en unos 500.000 €
-¡Quinientos mil euros!, ¿está usted loco?
-No sé, he estado hablando con gente que sabe del tema y me dijeron que la cosa andaría por ahí.
-¿Ha visto usted el plan urbanístico vigente?
-La verdad es que no, no me importan esas tonterías de políticos.
-Pues sepa usted que esto está catalogado como zona industrial, aquí no se pueden construir edificios.
-Pero ahí cerca hay uno.
-Irregularidades, seguro que cualquier día lo mandan echar abajo.
-Pero las cosas cambian, igual el día de mañana ya se puede construir aquí, si se fija cada vez la ciudad va creciendo más hacia esta zona, incluso han abierto calles nuevas.
-Eso es para dar servicio a las industrias.
-Pero si aquí no hay más que un taller, una casa de recambios, un almacén y mi carpintería.
-Tranquilo, ya vendrán más.
-Usted sabrá.
-Pues claro que lo sé, aquí el único proyecto que conozco es el de una cementera justo en la finca adyacente a la suya.
-Ni idea.
-Bueno, iré al grano, le ofrezco dos opciones: el pago en metálico por valor de ¡200.000 €! o la permuta del terreno por un ático terminado.
-¿Pero no me había dicho usted que aquí no se pueden construir edificios?
-Ejem , ..., perdone, el ático no sería aquí, sería en un edificio que empezaré a construir dentro de poco al otro lado de la ciudad, donde acampan los gitanos.
-Ahh, claro, perdone usted mi ignorancia, pero de todas todas 200.000 me parece poco, veo los telediarios y se dice que ustedes ganan dinero a manos llenas.
-¡Mentiras, todo mentiras!, desde que entraron esos malditos socialistas en el poder ya no hay manera de hacer negocios decentes. No hacen más que poner trabas a los honrados promotores como yo, que si los metros, que si las calidades de los materiales, que si las medidas de seguridad, que si más zonas verdes para que los perros puedan cagar a gusto, etc, así no hay manera. Y si no fuera poco encarecen las hipotecas, fomentan los alquileres y ponen trabas a la libre competencia en cuanto a precios se refiere. La gente no se da cuenta de lo importante que es poseer una vivienda, prefieren gastarse el dinero en comer bien, en irse de vacaciones, en comprarse un coche, en llevar ropa de marca, todo antes que adquirir una vivienda, qué digo vivienda, ¡un hogar es lo que ofrecemos!, ¿sabes lo que es el calor de hogar?, pues eso es lo que ofrecemos nosotros ya lo dice el lema.
Se avecina una crisis muy grande en el sector de la construcción y nosotros, los más pequeños, humildes y honrados del sector ya lo estamos notando. Muchas promotoras cerrarán, irán empleados a la calle, muchos niños no tendrán juguetes por navidad, el precio de la vivienda caerá en picado y aquel que ha pasado toda su vida ahorrando para poseer ahora unos cuantos inmuebles de su propiedad se dará cuenta de que todo ha sido en balde, que posee poco más que nada.
Usted todavía está a tiempo de poder vender esta finca dignamente, igual dentro de un año o dos la oferta no llegará ni a los 100.000 €.
-Pues no sabía yo que estaba tan negra la cosa.
-Es que las cosas que realmente importan no salen en el telediario, no interesa, dese usted cuenta que con eso se perderán muchos votos.
-¿Y qué tienen que ver los telediarios con los votos?
-Las cadenas de televisión están manipuladas por los partidos políticos, por eso hay esa campaña de desprestigio hacia nosotros, nos quieren echar la culpa de sus errores y acusarnos de tramposos.
-Joder, ¡cómo está el patio!
-Y peor que va a estar.
-Bueno, pero algo por la carpintería me dará, las máquinas supongo que valdrán algo.
-Eso a nosotros no nos interesa, más bien nos molestaría un poco que dejara quedar esto como está, búsquese alguien que se las compre.
-Va a ser difícil, ahora mandan las grandes empresas de carpintería, los pequeños talleres como el mío están abocados al fracaso.
-En todos lados se cuecen habas.
-Bueno, ¿entonces que me aconseja usted?
-Mire, tengo aquí redactado un contrato de venta del solar, mire sólo necesito que me acompañe al notario y que firme unos cuantos papelajos sin importancia y tendrá el dinero mañana mismo.
-¿Mañana ya?
-Exacto, como usted me ha caído bien y para que vea que vengo de buena fé, esta vez los gastos de la notaría correrán a mi cargo, gracias a mi bondad se ha librado usted de pagar 10.000 €, no vea como cobran los jodidos notarios. Así vamos, mientras nosotros tenemos que sudar sangre para darle un trozo de pan a nuestros hijos, ellos se forran por el simple hecho de firmar papeles.
En fin, coja las escrituras, la libreta de la cuenta corriente donde quiera que le efectuemos el ingreso y su DNI.
-Oiga, pero yo todavía no he tomado la decisión, no sé si aceptar o no acept...
-Acepte el dinero, hombre, total usted ya vive con sus padres, ¿para qué quiere un ático?
-Ya, pero yo no me refería a eso, yo me refería al dinero.
-Mañana mismo, ya le he dicho, ¿o piensa usted echarse atrás ahora que tengo todo preparado? Mire que en ese caso deberá usted abonarme los gastos del procurador que preparó este contrato y el tiempo que he perdido.
-Hombre, no sabía que eso se pagaba.
-Pues claro, no sabe usted la de dinero que podríamos llegar a perder si no lo hicieramos así. Ya le dije que en este negocio las cosas no son como parecen o como las pintan, es muy difícil sobrevivir y mucho más siendo honrado como yo. Todo son gastos y gastos; y los ingresos cada vez son menores.
-Entonces, ¿no me puede ayudar a sacar algo más por la carpintería?
-¿Tiene seguro de incendio?
-Claro, el riesgo aquí es muy alto.
-Pues pégele fuego y a cobrar, total esos de las compañías de seguros están montados en el dólar.
-Buena idea, le haré caso, la quemaré ahora mismo.
-Hombre, ahora, ahora, no creo que sea muy buena idea, aparte no quiero que me puedan relacionar, mejor venga a firmar el contrato y luego quémela a gusto.
-Vale, vale, lo haré en otro momento, pero creo que todavía no voy a poder firmar.
-No me diga que se va a echar usted atrás a estas alturas, mire que igual dentro de un mes el precio baja.
-No, no, no me refiero a eso, digo que si firmo el contrato de venta y luego le pego fuego a la carpintería, para cuando el seguro venga a pagar usted ya será su dueño y por tanto a usted le correspondería cobrar ese dinero.
-...Vaya, la verdad no había caído en esas, usted tranquilo, le doy mi palabra de persona honrada que en le daré hasta el último céntimo que reciba como indemnización por parte de la compañía de seguros.
-Mejor no, si me pasara algo se quedaría usted con él, ¿no se puede posponer la venta hasta que haya cobrado del seguro?.
-Mal empezamos si no se fia usted de mí casi me está forzando a anular la operación.
-No, no, no, no se lo tome a mal, aceptaré todo lo que me proponga.
-Existe otra opción, se puede firmar un precontrato de venta por el cual yo tendré la potestad de hacerme con la propiedad del terreno en un plazo marcado tras haberle abonado el importe de la venta, así me libro de verme involucrado en el incendio.
-Eso ya me gusta más.
-Hablaré con mi abogado para ver cuanto suelen tardar en pagar las aseguradoras en esos casos y firmaremos el precontrato para hacerse efectivo un mes después más o menos. ¿Está usted de acuerdo?
-Lo estoy.
-Pues vamos para el notario.

sábado, noviembre 04, 2006

LA CARPINTERÍA

. sábado, noviembre 04, 2006
4 Perdieron el tiempo aquí

-... Pues esta ha sido la historia de mi bisabuelo Abraham, ¿qué os ha parecido?
-La verdad, un tostón, menudas ralladas se metían tu bisabuelo y el Señor ese de los cojones.
-Bueno, pero gracias a él ahora estoy aquí, Lázaro.
-Pues ya que estás paga el chocolate con churros.
-Anda, Marta, ya te dije antes que eso quedaba a cargo de Magda.
-Bueno, está bien, que así sea, Suso, ya hablaré yo con ella.
-Gracias, Marta.
Venga Lázaro, vente conmigo, tengo que hablar con el promotor.
-Paso, paso, ahora sólo quiero irme a sobarla.
-¿A quién?
-¿Cómo que a quién?
-Pues eso, ¿a quien vas a sobar, a Marta?
-Tú eres gilipollas, chaval, ¡me voy a sobar la mona!, la mona, la borrachera, ¿entiendes ahora?
-¡Claro, claro!, es que estaba pensando en Marta, mira que está buenorra, para mí que le gusto pero se corta porque estoy liado con su hermana.
-Pues yo creo que no me quitaba ojo a mí.
-Mira, Lázaro, en la vida se fijaría en tí, eres un don nadie, en cambio mírame a mí, soy guapo, atractivo, famoso y muy pronto millonario, no se me va a resistir ni una.
-¡Vete a la mierda!, en serio, tú estás muy mal.
-Jajajaja, ¿tú crees?
-Déjalo, piro para casa.
-Por la tarde llámame y quedamos otra vez.
-Vale.
Minutos después nuestro protagonista ya estaba en la carpintería. Dió un paseo y observó todos los útiles, máquinas y herramientas que tanto le habían hecho sufrir. Llevaba desde los 16 años, edad con la que acabó el colegio, trabajando allí con su padre, bueno, trabajando no, mejor dicho haciendo que trabajaba pues se limitaba a hacer lo justo y necesario para no tener que aguantar a su padre:
-Trabaja, Suso, trabaja. Algún día esto será tuyo y no tendrás que preocuparte para buscar empleo.
-Trabajando no se hace uno rico, como mucho me dará para vivir dignamente, pero yo quiero ser millonario, ¿entiendes?.
-Ya, ya, espera sentado que el dinero te lloverá del cielo.
-Ya me las arreglaré.
-Haz lo que quieras pero mira que el día de mañana deberás cuidar tú de nosotros y no viceversa, también supongo que querrás formar una familia y todas esas cosas.
-¿Familia?, ¡estás loco!, yo no pienso casarme nunca. ¡Entonces sí que no tendría más remedio que trabajar!, no, no, nada de casorios.
-¿Y nosotros?, ¿no nos vas a cuidar?. Mira que sino vendo la carpintería para buscarme una vejez tranquila.
-¡La carpintería no la vendas!, tranquilo, ya me ocuparé yo de vosotros cuando seáis viejos.
-Gracias, Suso, sabía que no me ibas a fallar.
-Ya.

miércoles, noviembre 01, 2006

ABRAHAM RENIEGA DE SU FE

. miércoles, noviembre 01, 2006
2 Perdieron el tiempo aquí

Isaac estaba confuso, su padre lo había atado y le había tumbado bocabajo sobre el altar, luego había escuchado al ángel gritarle a su padre que no le hiciera daño.
-Papá.
-Qué
-¿Es verdad que me querías hacer daño?
-No, sabes muy bien que soy incapaz de hacerte daño.
-Ya, pero el ángel dijo ...
-¡A la mierda el puto ángel!, ¿acaso no has visto que estaba mal de la cabeza?, ¿no le has oído amenazarme?
-Sí, sí, pero ...
-No hay peros, anda vete a dar una vuelta por ahí, que tengo que charlar un rato con el Señor.
-Vale, pero no andaré muy lejos.
Abraham se sentó en el altar mirando al cielo.
-Señor, hazte notar, que te quiero decir cuatro cositas.
De pronto el cielo se abrió y un resplandor apareció entre dos nubes, el Señor había vuelto a aparecer.
-Puesto que has hecho esto y no me has negado a tu único hijo legal, juro por mí mismo que te bendeciré mucho. Haré que tu descendencia sea tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar.
-Sí, sí, paparruchas, no me vengas con milongas, sabes muy bien que no estoy para cuentos.
-¿Se puede saber qué te pasa?, casi te cargas a uno de mis mejores sirvientes.
-Yo no recibo órdenes de intermediarios, o me las das tú en persona o nada, ¿dónde cojones estabas?
-Nada, estaba algo ocupado viendo el Gran Hermano, sabes que allí hay mucho pecado.
-Claro, claro, el Señorito viendo la tele mientras yo casi acabo con la vida de mi hijo.
-¡No necesito televisor!, yo tengo superpoderes y lo veo todo, por eso envié al ángel.
-Mira, Señor, estoy hasta las pelotas de tanto jueguecito, de tanta prueba y de tanta historia. ¡Me cambio de religión!, ahora me haré budista o de la Iglesia de la Cienciología como los actores famosos.
-No te atreverás, sabes que puedo castigarte por ello.
-¡A la mierda tus castigos!, ya soy muy viejo.
-Haré que Sara muera.
-Por mí no hay problema, con los años se ha vuelto una vieja insoportable y metomentodo, hasta me ibas a hacer un favor y todo.
-Vivirás lo suficiente para acordarte de este desaire, estas me las pagas.
-Mira que eres jodido y rencoroso, vete a tomar por saco y déjame en paz, ahí te quedas.
Abraham llamó a su hijo y juntos emprendieron el regreso a su tierra, éste feliz por volver a casa se abrazó a su padre y le besó en la mejilla.
-Déjame, Isaac, mariconadas las justas, cuando lleguemos a casa te vas a poner a buscar novia.
-Nooo, papi, que son todas unas guarras.
-Así será, buscarás novia quieras o no, no me lleves la contraria o te desheredo.
-Vaaale, venga, haré lo que dices.
Ni que decir tiene que no lo hizo, pero por lo menos calló a su padre.
Sara vivió 127 años y convirtió la vida de Abraham en un auténtico calvario, cuando finalmente murió, Abraham lloró de alegría por su muerte y le guardó luto por conservar las apariencias. Finalmente enterró su cuerpo en una cueva para que las alimañas dieran buena cuenta de él.
Abraham era ya muy viejo, un día llamó al más viejo de sus siervos y le dijo:
-Irás a mi tierra y escogerás una esposa para él (para Isaac) entre las mujeres de mi familia.
A Isaac, reconvertido ahora en bisexual, no le quedaron mas huevos que casarse con una tal Rebeca, una prima segunda suya que parecía el terrible y mundano mal de la ninfomanía (mal que heredaron sus hijas, las hijas de sus hijas y así sucesivamente, cumpliéndose así la profecía que el Señor le había hecho a Abraham). Rebeca le dió varios hijos a Isaac, que terminó sus días seco por complacer a su esposa y acordándose de su abuela (o sea de la madre que parió a su padre), teniendo que ponerse a trabajar por primera vez y hasta el último día de su vida con el fin de sacar adelante a su numerosa prole.