martes, noviembre 28, 2006

ORGÍA DE SANGRE Y PLUMA

. martes, noviembre 28, 2006

Después de dejar a Tom y Katie seguí vagando por los pasillos. Delante mía apareció una valla que anunciaba la imposibilidad de seguir por aquel pasillo a causa de obras en un plató. Justo pegado a la valla se encontraba un obrero, iba desnudo de torso para arriba, llevaba una especie de riñonera donde colgaba sus herramientas y al agacharse a coger unos bloques que había allí apilados dejó ver la hucha de su culo y lo más impactante, ¡llevaba tanga!, ¡llevaba puesto un tanga como si fuera un stripper-boy pluriempleado!.


De pronto se abrió una puerta lateral y de ella salieron un enjambre de frikis amanerados todos alborotados cacareando como gallinas. Al ver al obrero se quedaron parados y empezaron a mirarse entre sí giñándose los ojos y sonriendo pícaramente. Finalmente uno de ellos gritó:
-¡Vamos chicos, cojamos este caramelito!
Como elefantes en una cacharrería entraron en la zona de obras chillando como unas adolescentes al ver a su ídolo, tirando todo lo que encontraban a su paso, vallas, cintas, herramientas, ... Finalmente se abalanzaron como posesos sobre el obrero. La cara de éste cambió en milésimas de segundo y así pasó de la sorpresa, a la estupefacción, al miedo y finalmente a la ira cuando le arrancaron a jirones el pantalón.
-¡Uy, chicos, aquí hay algo que le cuelga y no es el martillo!
A duras penas y con los frikis pegados a su cuerpo como sanguijuelas consiguió alcanzar una pala y empezó a dar mandobles a diestro y siniestro emulando a Jaime Astarloa, personaje central del "Maestro de Esgrima" de Pérez Reverte. Connotaciones literarias aparte, el caso es que los golpes de la pala pronto empezaron a surtir efecto y los cuerpos de los acosadores iban cayendo uno a uno entre crujidos de costillas, mutilaciones, aullidos de dolor y grandes derramamientos de sangre.
Alertados por los gritos pronto apareció en escena el personal de seguridad del edificio, sin alardes y con buenas palabras consiguieron reducir y desarmar al obrero y llevárselo consigo mientras sollozaba como un niño:
-¡Sniiiiifff!, yo, yo, yo no quería hacerlo, se abalanzaron sobre mí y, y, y ...
-Tranquilo -le dijeron- no te va a pasar nada, todo está grabado en las cámaras de seguridad.
-Es que necesito este trabajo, lo necesito joder, tengo que pagar 1000 euros de hipoteca.
Hasta ese momento me había mantenido al márgen, pero al oir la mención de las cámaras de seguridad el símbolo del dólar se me cruzó por delante. Entonces me adelanté a ellos y me crucé en su camino.
-¡Un momento! -les grité con decisión.
-¿Se puede saber qué te pasa a tí ahora? -me gritó uno de los seguratas con gesto torcido.
-Antes de hacer o decir nada llámame, -le dije mientras le entregaba una tarjeta con mi número- no sabes la de pasta que le podemos sacar a esos -le dije al obrero mientras le señalaba a los frikis que ayudados por los empleados de seguridad empezaban a incorporarse y a recobrar el sentido tras la brutal paliza que habían recibido y abandonaban el lugar de los hechos dejándolo todo hecho un asco tras de sí. En el suelo quedaba una gran mancha pastosa, una mezcla de sangre y cemento junto con otros resíduos cuya procedencia no era muy clara pero que a mí me parecía la típica mezcla de pluma y aceite que van dejando tras de sí los comentaristas del corazón .
-No te entiendo.
-Es fácil, ellos son famosos, los podemos denunciar por acoso, asalto, intento de violación y muchas más cosas que se nos ocurran, conozco a un abogado experto en esas lides. Los puedes acusar de daños físicos y psíquicos y lo mejor de todo, podemos ir contándolo todo por las otras cadenas, en las revistas, hasta en los chats. Con semejante historia nos recibirán con los brazos abiertos, ganaremos montones de dinero, lo he grabado todo con el móvil, seremos ricos, ric...
Me fijé en el gesto de los seguratas, uno se estaba poniendo rojo de ira y se le estaban hinchando las venas del cuello, estaba claro que no iban a salir bien parados si salía a la luz toda la historia.
Antes de que pudieran echarme la zarpa encima empecé a correr como un galgo por todos los pasillos y me escondí tras una puerta que encontré abierta. Una vez que hube cerrado por dentro me giré y la ví, estaba preciosa ese día.

4 Perdieron el tiempo aquí:

Groucho dijo...

Su amigo necesita un abogado, y yo necesito pasta. ¡La combinación perfecta! W.T. Flywheel, a su servicio. Jamás he perdido un caso que no pudiera ser perdido, ni ganado uno que pudiera dejar de ganarse.

Pediremos tres millones de indemnización, uno para mí, otro para usted y otro para el juez. Al obrero le compraremos un tanga nuevo.

Tamaruca dijo...

¿Por qué no ves los youtube?
Quizá haciendo doble-click y yendo a la página diréctamente...


Besitos surrealistas, L.

;)

El Responsable dijo...

Señor Groucho, tengo un caso que seguro que se adapta mejor a sus gustos. Se trata de un espía ruso que fue envenenado en cierto restaurante, al parecer tras haber ingerido algo que le proporcionó una oronda camarera de rasgos teutónicos.

El Responsable dijo...

El problema de los Youtube era mío, Tamaruca, esas cosas me pasan por andar tocando donde no debo. Ahora pienso que ya está solucionado, en cuanto encuentre algo de tiempo ya me pasaré por tu blog a comprobarlo.