domingo, noviembre 19, 2006

UNA TEMPORADA A LA SOMBRA

. domingo, noviembre 19, 2006

Hasta esa fecha nunca había estado en prisión, lo más cercano había sido el pasar una noche en el calabozo tras una gran juerga.
El agente me introdujo en una oscura y nauseabunda celda, como compañero tenía a un chico latinoamericano que tenía pinta de chulo:
-¿Qué pasa, brother?, yo me llamo Romel, ¿y tú?
-Yo me llamo Suso, bonito nombre el tuyo.
-¿Te gusta?
-No está mal.
-¿Cómo que no está mal?
-Bueno, pues eso, qué mas da.
-No, brother, no da.
-Pues vale, me gusta.
-¿Mi nombre o yo?
-Tú nombre, claro, tú no.
-O sea que no te gusto, ¿no?. Eres uno de esos malditos racistas que desprecian a los latinos simplemente por su raza.
-Oye, que yo no he dicho eso.
-¿Has dicho que no te gusto sí o no?
-He dicho que no me gustas, pero no en ese sentido, no me gustas como hombre.
-Claro, para tí soy un sudaca de mierda, ¿no?
-¡Que no, joder!, ¡digo que no me gustas como macho! ¿tan difícil es de entender?
-¿Me estás diciendo que no soy macho?, ¿acaso me estás llamando marica?
-Y dale, ¡déjame en paz y vete a tomar por culo!
El tío me agarró por la cabeza y me la estampó contra los barrotes de la celda, sentí como la sangre surcaba mi cara en sentido descendente. Me quedé medio aturdido a causa del golpe, momento que él aprovechó para bajarme los pantalones y desgarrarme las entrañas con una especie de consolador en forma de pene caballar que sacó de una mochila.
He de decir que una vez que el dolor del desgarro había pasado hasta llegué a sentir algo de placer, por algo se dice que tenemos el punto "G" en el culo.
Al final tras esa violación me quedé con ciertas dudas en cuanto a mis inclinaciones sexuales.
Media hora después y alertados por mis gritos los guardias acudieron a ver que pasaba.
-Me temo que lo habéis traído a la celda equivocada -dijo el latino.
-¿Entonces a dónde lo llevamos?
-Para el sitio de Ballesteros, tengo entendido que está en libertad.
-Así es.
En ese momento me dí cuenta del poder que tenía el tal Romel ese en el "talego". Al parecer era el líder en España de una banda de latinos y la dirigía desde la sombra.
En la cárcel era conocido por reclutar gente para que realizara determinados servicios a los presos digamos de más poder.
A mí me mandaron para ocupar el puesto de un tal Ballesteros, que había sido allí algo parecido al secretario de un famoso ex-alcalde preso por presunta corrupción urbanística, Julián Muñoz.





Mi labor allí consistía en que al susodicho no le faltara de nada, también le hacía de correo e iba por él a atender a determinadas visitas. Gracias a ello me fuí enterando de los pormenores de la agitada vida sentimental del político y tuve que atender personalmente a infinidad de periodistas y personajes de la farándula televisiva que querían entrevistarle. Poco a poco y gracias a mi labor me fui enterando de muchos detalles de su agitada vida sentimental. Me enteré de que lo suyo con la Pantoja había sido un apaño para ella aumentar su popularidad y él conseguir librarse de su mujer para dedicarse libremente a disfrutar de los placeres que ofrece la prostitución de la Costa del Sol. También supe de la existencia de vídeos caseros donde se muestran relaciones lésbicas de la tonadillera con una periodista ya fallecida y con otra cantante de sevillanas. La cosa no se quedaba ahí, al parecer la mayor afición de la amante de Julián era cepillarse a las novias del imbécil de su hijo a cambio de drogas o suculentas cifras de dinero.
Me convertí en la mano derecha de Julián hasta que me traicionó. Yo había presentado una instancia para optar a quedar en libertad gracias a una antiquísima tradición popular del pueblo donde se ubicaba la cárcel. Tal tradición consistía en que el Domingo de Ramos, el pueblo reunido frente a la plaza del Ayuntamiento decidía por aclamación si soltar a un preso o al otro de los dos que se le presentaban. Mi gran error había sido comentárselo a Julián, éste viendo la posibilidad de quedar en libertad jugó sus cartas y al final pasó lo que no tenía que pasar:
-¿A quien queréis liberar?, ¿a este desconocido que provocó el caos en la carretera nacional y quemó su propia carpintería para cobrar el seguro, o a Julián, que ofrece inversiones, empleo y prosperidad para nuestro pueblo?
-¡¡¡A Julián, a Julián, a Julián!!!
De ese modo yo me quedé escocido por la traición mientras que Julián disfrutó de una efímera libertad, que duró hasta que un juez encontró más causas para imputarle.
Yo deseaba venganza, deseaba arrancarle uno a uno los pelos de su bigote y echarle ácido en el bote de la gomina, pero sus esbirros no me dejaron acercarme a él.
Finalmente logré contactar con Mila Ximénez, ávida de trapos sucios para un nuevo libro que iba a escribir en colaboración con un decadente Francisco Umbral.
A cambio de mi información ella me ofreció los servicios del bufete del famoso abogado Rodríguez Menéndez, curiosamente ahora escapado de la justicia, para que tratara de conseguir mi libertad, también me ofreció la posibilidad de acudir junto a ella a diversos programas de famoseo a contar todo lo que sabía, todo eso siempre que el libro hubiera salido a la luz.




Finalmente quedé libre de los cargos que se me imputaban, según la versión oficial debido a un error administrativo en mi detención y según la versión real porque los esbirros del abogado habían encontrado muchas irregularidades tanto en la vida particular como laboral del juez y éste aterrado ante la posibilidad de que todo eso saliera a la luz no le quedó otro remedio que instar al fiscal a pactar con nosotros mi puesta en libertad.
Cuando salí del penal ya se había publicado con gran éxito de ventas el libro de Mila, el abogado había sido detenido y luego puesto en libertad en Argentina y varios programas de televisión hacían cola para contar con mi presencia, empezaba una nueva e inquietante vida para mí.

4 Perdieron el tiempo aquí:

Ruth dijo...

Quien a buen árbol se arrima...,. Así de fácil es forrarse ahora a costa de los demás: se cuentan tres barbaridades y sacas para ir tirando unos añitos. Ardo en deseos de ver si harás un cara a cara con la PAnto.

El Responsable dijo...

La Panto no da tanto miedo, el que es realmente aterrador es el Jorge Javier Vázquez.

Tribuna Social dijo...

No cabemos en nosotros mismos del asombro por tanto escándalo. Saludos

El Responsable dijo...

La verdad no sé qué sería del país si no estuvieran los programas cardíacos para destapar tantos escándalos.