sábado, noviembre 04, 2006

LA CARPINTERÍA

. sábado, noviembre 04, 2006

-... Pues esta ha sido la historia de mi bisabuelo Abraham, ¿qué os ha parecido?
-La verdad, un tostón, menudas ralladas se metían tu bisabuelo y el Señor ese de los cojones.
-Bueno, pero gracias a él ahora estoy aquí, Lázaro.
-Pues ya que estás paga el chocolate con churros.
-Anda, Marta, ya te dije antes que eso quedaba a cargo de Magda.
-Bueno, está bien, que así sea, Suso, ya hablaré yo con ella.
-Gracias, Marta.
Venga Lázaro, vente conmigo, tengo que hablar con el promotor.
-Paso, paso, ahora sólo quiero irme a sobarla.
-¿A quién?
-¿Cómo que a quién?
-Pues eso, ¿a quien vas a sobar, a Marta?
-Tú eres gilipollas, chaval, ¡me voy a sobar la mona!, la mona, la borrachera, ¿entiendes ahora?
-¡Claro, claro!, es que estaba pensando en Marta, mira que está buenorra, para mí que le gusto pero se corta porque estoy liado con su hermana.
-Pues yo creo que no me quitaba ojo a mí.
-Mira, Lázaro, en la vida se fijaría en tí, eres un don nadie, en cambio mírame a mí, soy guapo, atractivo, famoso y muy pronto millonario, no se me va a resistir ni una.
-¡Vete a la mierda!, en serio, tú estás muy mal.
-Jajajaja, ¿tú crees?
-Déjalo, piro para casa.
-Por la tarde llámame y quedamos otra vez.
-Vale.
Minutos después nuestro protagonista ya estaba en la carpintería. Dió un paseo y observó todos los útiles, máquinas y herramientas que tanto le habían hecho sufrir. Llevaba desde los 16 años, edad con la que acabó el colegio, trabajando allí con su padre, bueno, trabajando no, mejor dicho haciendo que trabajaba pues se limitaba a hacer lo justo y necesario para no tener que aguantar a su padre:
-Trabaja, Suso, trabaja. Algún día esto será tuyo y no tendrás que preocuparte para buscar empleo.
-Trabajando no se hace uno rico, como mucho me dará para vivir dignamente, pero yo quiero ser millonario, ¿entiendes?.
-Ya, ya, espera sentado que el dinero te lloverá del cielo.
-Ya me las arreglaré.
-Haz lo que quieras pero mira que el día de mañana deberás cuidar tú de nosotros y no viceversa, también supongo que querrás formar una familia y todas esas cosas.
-¿Familia?, ¡estás loco!, yo no pienso casarme nunca. ¡Entonces sí que no tendría más remedio que trabajar!, no, no, nada de casorios.
-¿Y nosotros?, ¿no nos vas a cuidar?. Mira que sino vendo la carpintería para buscarme una vejez tranquila.
-¡La carpintería no la vendas!, tranquilo, ya me ocuparé yo de vosotros cuando seáis viejos.
-Gracias, Suso, sabía que no me ibas a fallar.
-Ya.

4 Perdieron el tiempo aquí:

Groucho dijo...

¡Pobre señor Suso! Si supiera el destino que le espera, seguro que quemaba todas las carpinterías de Jersualén y ponía un puesto de chuches.

El Responsable dijo...

Vaya, señor Groucho, se adelanta usted a mis pensamientos.

_LOBEZNO_ dijo...

umn...qué buenos ratos echo siempre en este blog!. Me gusta leerte "El Responsable".

El Responsable dijo...

_lobezno_ El objetivo de este blog es pasarlo bien, tanto yo como los lectores, así que me alegra que te guste.