miércoles, noviembre 01, 2006

ABRAHAM RENIEGA DE SU FE

. miércoles, noviembre 01, 2006

Isaac estaba confuso, su padre lo había atado y le había tumbado bocabajo sobre el altar, luego había escuchado al ángel gritarle a su padre que no le hiciera daño.
-Papá.
-Qué
-¿Es verdad que me querías hacer daño?
-No, sabes muy bien que soy incapaz de hacerte daño.
-Ya, pero el ángel dijo ...
-¡A la mierda el puto ángel!, ¿acaso no has visto que estaba mal de la cabeza?, ¿no le has oído amenazarme?
-Sí, sí, pero ...
-No hay peros, anda vete a dar una vuelta por ahí, que tengo que charlar un rato con el Señor.
-Vale, pero no andaré muy lejos.
Abraham se sentó en el altar mirando al cielo.
-Señor, hazte notar, que te quiero decir cuatro cositas.
De pronto el cielo se abrió y un resplandor apareció entre dos nubes, el Señor había vuelto a aparecer.
-Puesto que has hecho esto y no me has negado a tu único hijo legal, juro por mí mismo que te bendeciré mucho. Haré que tu descendencia sea tan numerosa como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar.
-Sí, sí, paparruchas, no me vengas con milongas, sabes muy bien que no estoy para cuentos.
-¿Se puede saber qué te pasa?, casi te cargas a uno de mis mejores sirvientes.
-Yo no recibo órdenes de intermediarios, o me las das tú en persona o nada, ¿dónde cojones estabas?
-Nada, estaba algo ocupado viendo el Gran Hermano, sabes que allí hay mucho pecado.
-Claro, claro, el Señorito viendo la tele mientras yo casi acabo con la vida de mi hijo.
-¡No necesito televisor!, yo tengo superpoderes y lo veo todo, por eso envié al ángel.
-Mira, Señor, estoy hasta las pelotas de tanto jueguecito, de tanta prueba y de tanta historia. ¡Me cambio de religión!, ahora me haré budista o de la Iglesia de la Cienciología como los actores famosos.
-No te atreverás, sabes que puedo castigarte por ello.
-¡A la mierda tus castigos!, ya soy muy viejo.
-Haré que Sara muera.
-Por mí no hay problema, con los años se ha vuelto una vieja insoportable y metomentodo, hasta me ibas a hacer un favor y todo.
-Vivirás lo suficiente para acordarte de este desaire, estas me las pagas.
-Mira que eres jodido y rencoroso, vete a tomar por saco y déjame en paz, ahí te quedas.
Abraham llamó a su hijo y juntos emprendieron el regreso a su tierra, éste feliz por volver a casa se abrazó a su padre y le besó en la mejilla.
-Déjame, Isaac, mariconadas las justas, cuando lleguemos a casa te vas a poner a buscar novia.
-Nooo, papi, que son todas unas guarras.
-Así será, buscarás novia quieras o no, no me lleves la contraria o te desheredo.
-Vaaale, venga, haré lo que dices.
Ni que decir tiene que no lo hizo, pero por lo menos calló a su padre.
Sara vivió 127 años y convirtió la vida de Abraham en un auténtico calvario, cuando finalmente murió, Abraham lloró de alegría por su muerte y le guardó luto por conservar las apariencias. Finalmente enterró su cuerpo en una cueva para que las alimañas dieran buena cuenta de él.
Abraham era ya muy viejo, un día llamó al más viejo de sus siervos y le dijo:
-Irás a mi tierra y escogerás una esposa para él (para Isaac) entre las mujeres de mi familia.
A Isaac, reconvertido ahora en bisexual, no le quedaron mas huevos que casarse con una tal Rebeca, una prima segunda suya que parecía el terrible y mundano mal de la ninfomanía (mal que heredaron sus hijas, las hijas de sus hijas y así sucesivamente, cumpliéndose así la profecía que el Señor le había hecho a Abraham). Rebeca le dió varios hijos a Isaac, que terminó sus días seco por complacer a su esposa y acordándose de su abuela (o sea de la madre que parió a su padre), teniendo que ponerse a trabajar por primera vez y hasta el último día de su vida con el fin de sacar adelante a su numerosa prole.

2 Perdieron el tiempo aquí:

Groucho dijo...

Pues no envidio al señor Isaac, el fornicio por placer es estupendo, por obligación es una tortura. Al menos eso es lo que me decían mis amantes, las cuales se sentían obligadas, o si no, las obligaba, pero no por placer, sino por tortura. Es que torturar de esta manera puede ser un placer, o el placer una tortura, no sé si me explico.

El Responsable dijo...

Por dios, señor Groucho, me está usted torturando con su comentario.
Su visita ha sido un placer, gracias.