martes, noviembre 07, 2006

LA CRUZ

. martes, noviembre 07, 2006

Dos años, seis meses y un día después.
-... y este juzgado decide admitir a trámite la querella del señor Roca contra usted por calumnias, injurias y agresión física con el resultado de rotura del tabique nasal.
-¡La madre que lo parió, será hijo de puta!.
-¡Silencio! no toleraré estos insultos en mi presencia.
Suso obedeció y abandonó el edificio de los juzgados jurando en arameo.
-Tranquilo hombre, todo se arreglará.
-Decirlo es muy fácil, Lázaro, pero estos dos años y medio han sido un auténtico calvario para mí, todo empezó cuando tuve que cargar con la Cruz hasta Los Olivos.
-¿Cargaste con la Cruz tú solo?, ¡pero si debe pesar 90 kilos!
-Pues nada, la encontré tirada en una acera del barrio chino, al parecer iba hasta arriba de todo. A su lado había un par de maleantes que no tenían buenas intenciones precisamente, traté de hacer que se incorporara pero se caía para todos lados así que cargué con ella hasta la zona de Los Olivos que es donde vive. Una vez que llegué a su casa llamé al timbre y salieron sus padres:
-Mírala, Manolo, mira cómo viene la niña. La culpa es tuya, siempre le has consentido todo.
-¿Mía?, ¡anda calla!, pero si cada vez que le daba un bofetón salías tú a defenderla y a consolarla.
-Es que tú no sabes tratar a la gente, lo tuyo es la fuerza bruta, piensas que así se arregla todo, eres un animal, Manolo, un animal.
-¿Animal yo?, pues dime ¿quien le tiró el rodillo de amasar a la cabeza, eh?, ¿acaso fui yo también?
-Sabes muy bien que eso fue un pronto, nada más, es que entre tu hija y tú me ponéis de los nervios. Con lo guapa que era y mírala, se ha convertido en una puta, una borracha y una drogadicta.
-Pues de lo primero no me culpes a mí, Anselma, eso debe ser herencia materna.
-¡Mira, Manolo, te meto una ostia que te reviento la cabeza!
-¡Pues venga, que yo te meto una patada en el coño que te van a tener que hacer la cesárea para quitarte el zapato!, loca, que eres una vieja loca.
-No me tientes, Manolo, no me tientes.
-La culpa es de que la dejas salir con estos maleantes -dijo Manolo dirigiéndose a mí.
-En eso tienes razón, gentuza como este son los que le dan la "endrogaína" esa, que la tiene tan enganchada.
-Oiga, señora, que yo a su hija nunca le dí nada, como mucho la invité alguna vez a una copa.
-La emborrachas para acostarte luego con ella, desgraciado.
-Mire, señora, para acostarse con ella simplemente se necesitan 30 €, ya ve cómo se cotiza la nena.
Al escuchar los gritos de la discusión cada vez se fue congregando más gente allí.
-¡Putero, asqueroso, chulo, sé que te aprovechabas de ella!
-No era yo solo, seguro que por aquí hay algún cliente suyo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
No sé a quienes son los responsables de poner empedrado en las calles pero en ese momento me acordé de las madres de todos y cada uno de ellos, una lluvia de guijarros, adoquines y cantos rodados cayó sobre mí golpeándome la cabeza, los brazos, las costillas, los testículos, etc. Cubriéndome con los brazos escapé como pude de aquella batería de pedradas y corrí a refugiarme en casa de un amigo, éste al verme sangrar abundantemente y al comprobar la cantidad de magulladuras que tenía por el cuerpo me llevó al hospital. Allí los médicos me pidieron que les contara lo sucedido, y lo hice con pelos y señales. Después me aconsejaron que pusiera una denuncia en la Guardia Civil y claro, tonto de mí les hice caso.

2 Perdieron el tiempo aquí:

Groucho dijo...

¡Oohhh que perrito más mono serr tú! Yo me llamarr Berta, tú venirr y yo sacarrte las pulgas, perrito bonito. ¿Dónde irr tú? ¡Tú no correr!

El Responsable dijo...

Déjala estar, tu tate con ella que yo me ocupo de Madeleine