lunes, octubre 30, 2006

EL SACRIFICIO

. lunes, octubre 30, 2006

Al día siguiente, muy temprano, Abraham se levantó y ensilló su asno y se fue al lugar que Dios le había dicho, junto con su hijo Isaac. A la tercera semana Abraham alcanzó a ver el lugar desde lejos, tomó leña para el sacrificio y la puso sobre los hombros de Isaac; luego tomó el cuchillo y el fuego...y siguieron caminando juntos.
-¿A dónde vamos, papá?
-A un sitio llamado Madrid.
-¿Y a qué?
-Tengo que hacer un holocausto, pero todavía no sé lo que significa esa palabra.
-Un holocausto viene siendo como quemar a alguien, o eso creo.
-Hummm, por eso hace falta la leña -dijo el anciano para sí.
-Y ¿a quién vas a quemar?, si se puede saber.
-A nadie, hijo, a nadie, debí entender mal la palabra.
Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham construyó un altar y preparó la leña, luego buscó a su hijo.
-Isaaaaac, hijo, ¿dónde estás?, ven que te voy a enseñar una cosa.
-Estoy aquí papá, estoy recogiendo flores, ¡son tan bonitas!
-El Señor tenía razón, es maricón perdido, lo mataré ahora mismo -pensó el viejo.
-¿Qué querías, papi?
-Mira, ven aquí que te voy a enseñar como se maniata a una persona, tú déjate hacer, igual el día de mañana te hace falta.
-Vale, pero no aprietes mucho que me dañas la piel.
Una vez que Isaac estuvo bien atado, Abraham lo puso en el altar sobre la leña, pero en el momento de tomar el cuchillo para sacrificar a su hijo, el ángel del Señor lo llamó desde el cielo:
-¡Abraham, Abraham!
-Aquí estoy, primero, ¿quien eres? y segundo, ¿qué cojones quieres?
-Soy un ángel, no le hagas daño al muchacho, porque ya se que tienes temor del Señor.
-Ya decía yo que estabas demasiado gordo para ser una gaviota, pero entonces, ¿a qué ostias me ha mandado aquí?
-Solo ha sido para probar de lo que eras capaz, mira, con que sacrifiques un cordero le bastará.
El ángel revoloteó hasta posarse en el altar y le señaló un cordero que se había enredado en las zarzas.
-Ese cordero no, no es mío y el Señor dice que lo de robar queda feo y es pecado mortal.
-Si yo digo que matas al cordero, lo matas, es una orden, o ¿acaso prefieres matar a tu hijo?
-Hummm, no sé, por lo menos tiene tanta pluma como tú, ¡anda, bonito, ven aquí!
-Abraham se abalanzó sobre el ángel y le agarró por un ala, luego le roció con un líquido y le prendió fuego, éste al verse pasto de las llamas empezó a gritar al cielo como un poseso.
-¡Ayudaaaaaaa!, ¡que me quemooooo!, ¡por favor, hermanos, venid a ayudarme!
De pronto una bandada de ángeles bajaron en picado desde el cielo y socorrieron a su compañero, luego trataron de calmarlo mientras lo llevaban de vuelta, aún así, el otro no dejaba de chillar y amenazar al viejo pastor.
-¡Abrahaaaammm, hijo de la gran puta, esta me la pagas, cabrón, me he quedado con tu cara!
-Anda, déjame en paz y vete a cagar de campo por ahí, hasta los huevos me tenéis con vuestras chorraditas.
-Eres hombre muerto, no lo olvides, viejo asqueroso.
-Anda, ¿no sé por qué te pones así?, total sólo tienes una ala un poco chamuscada, todavía te queda la otra. Vé con tu Señor y dile que se pase a charlar conmigo un rato, que le quiero decir cuatro verdades.
Se dice que ese ángel nunca recobró la cordura, que luego y por culpa del ala quemada se cayó del cielo y como no era capaz de subir ni nadie le vino a ayudar, pues fundó el infierno, con la esperanza de que algún día Abraham cayera en sus manos.

2 Perdieron el tiempo aquí:

Groucho dijo...

Señor Responsable, sepa usted que eso de quemar Los Angeles está muy mal, no haga usted como Terminator III.

El Responsable dijo...

Tiene usted razón, Groucho, la próxima vez quemaré a San Francisco.