viernes, octubre 27, 2006

ABRAHAM TIENE DESCENDENCIA

. viernes, octubre 27, 2006

Mi bisabuelo no tenía hijo alguno, le echaba la culpa de ello a mi bisabuela con la intención de hacerla sentir culpable y doy fé de que lo conseguía. Aparte así tenía escusa para buscar descendencia en otro lado, el muy cabrón tenía una criada mora llamada Agar que según cuenta mi abuelo debía estar bastante buenorra, el caso es que consiguió llevársela consigo a Marbella, la tierra prometida, junto a su ganado, todas sus pertenencias y a mi bisabuela Sara.
Una vez cómodamente instalado allí, el Señor volvió a hablarle a mi bisabuelo en una visión:
-Yo soy tu protector. Tu recompensa va a ser muy grande.
-...¿De qué me sirve que me des recompensa, si tú bien sabes que no tengo hijos?...
-Y dale, anda, mira bien el cielo, y cuenta las estrellas, si es que puedes contarlas. Pues bien, así será el número de tus descendientes.
-Pero si son las 4 de la tarde, ¿que estrellas voy a ver?, ¿quiere eso decir que no voy a poder tener hijos?
-Nooo, mamón, no es eso, se me fue la olla un poco, no me había fijado en la hora que era, pero tú tranquilo, que si quieres estrellas las verás.
De pronto, no se sabe bien de dónde apareció un rayo surcando el cielo y que fue a impactar en un roble que había junto a donde se hallaba Abraham, el roble, herido de muerte, se desplomó, alcanzando una de sus ramas la cabeza de mi bisabuelo, éste quedó tendido en el suelo y ahí sí que vió cientos de miles de estrellas, entonces Abraham creyó al Señor.
-La delicadeza no es tu fuerte, ¿no?.
-No soy delicado pero sí efectivo.
-¿Y voy a tener tantos hijos como estrellas había en el cielo?
-No, ya te dije que era como tantas estrellas pudieras contar, así que tú sabrás.
-¡Pero si sólo sé contar hasta 2, soy una víctima de la Logse!
-Pues es lo que hay.
Ese mismo día, nada más llegar al pueblo Agar salió a su paso, visiblemente turbada:
-¡Abraham, Abraham, tengo una falta, tengo una falta!
-¡Y qué más quisiera yo que no sé ni escribir y tú te asustas con una falta de nada!
-De ortografía no, gilipollas, digo del periodo.
-Gilipollas tu padre, ¿de qué periodo hablas?
-De la regla, de la regla, hablo de la regla.
-¿Y a mí qué cojones me cuentas?
-¡Que creo que estoy preñada!
-¡Ahhhh!, vale, ya me lo esperaba, sin horas no era.
-¿Y no te alegras?
-Un poco, pero ahora a ver que le digo a Sara.
Abraham le contó todo a su esposa, ésta se lo tomó con bastante filosofía. En el fondo ella ya se lo esperaba y le propuso que tomara también a Agar como esposa y vivir en concubinato. Abraham aceptó lo que Sara le dijo, pensó que era buena idea, así podría probar qué tal era eso de los tríos en el catre, por otro lado le disgustaba la idea de tener que aguantar a dos esposas, ya bastante ralla una como para aguantar a otra, prefería a Agar como amante, pero no había elección.
Entonces Sara tomó a Agar la mora y se la dio como mujer a Abraham y como no había más huevos éste aceptó.
Pasaron las lunas y Agar, orgullosa de su embarazo y viendo el vientre seco de su antigua ama empezó a despreciarla. Sara, que aunque parecía una mosca muerta era una mujer de armas tomar y empezó a maltratar a su oponente de tal modo que ésta ante la pasividad de Abraham acabó por huir.
-Señor, gracias por hacerla marchar, posturas sexuales aparte, ellas eran como la Campanario y la Esteban, todo el día a la gresca. ¿Pero qué va a ser de Agar y de su hijo?
-Tranquilo, sobrevivirán, nacerá un hijo varón y le pondrá de nombre Ismael, cuando inventen la prueba del ADN este volverá para reclamar su parte en la herencia, así que estate preparado.
-¡Menudo hijo de puta! De nombre me hubiera gustado más Marcos si fuera niño y Brianna si fuera niña, pero no estoy en disposición de elegir, aunque según mis cuentas todavía me falta otro hijo, ¿no? .
-Exacto, tu esposa Sara te dará un hijo, y tu le pondrás por nombre Isaac.
-Joder, ni elegir nombre puedo.
-Pues va a ser que no.
-Oye, una cosita, si a Sara ya hace que se le pasó el arroz, ¿cómo pollas me va a dar un hijo a estas alturas?
-¡Qué incrédulo eres Abraham!, para esas cosas está la ciencia. Conozco una clínica clandestina, la lleva un tal Doctor Iglesias Puga, allí se hacen tratamientos de fertilidad en personas de avanzada edad para procrear, "Clínica Papuchi " creo que se llama, me han hablado maravillas de ella.
Abraham cumplió las instrucciones del Señor y llevó a su esposa a la clínica previo pago de siete cabezas de ganado. Al poco tiempo Sara le dio un hijo al que llamaron claro está, Isaac.

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