sábado, octubre 21, 2006

M & M

. sábado, octubre 21, 2006

-Vamos, Lázaro, te vas a chupar los dedos.
-Vale, pero después te encargas tú de la cuenta, no quiero problemas.
-Tranquilo.
Los primeros rayos del alba empezaban a asomar entre los edificios, tuvimos que recorrer tres manzanas hasta llegar a la cafetería en cuestión.
-Aquí está, "Cafetería M & M".
-¿Eso de M & M tiene algún significado en cuestión?
-Sí, son las iniciales de los nombres de sus dueñas, Marta y Magda.
-Ahhh.
-Hola Marta, ¿no está Magda por ahí?
-Ahora no, estará durmiendo la mona, no hace mucho que se ha largado.
-Vaya, una lástima. ¿Oye, me podrías lavar los pies?, los tengo asquerosos de barro y de pota de este mamón, le dije que se controlara, pero nada.
-¿Yoooo, lavarte los pies?, tas flipao, ¿no?. ¿Quién coño te crees que soy?
-No sé, Magda lo hace.
-Pero yo no soy Magda, no sé si lo entiendes.
-Ya, pero, ...
-Pero nada, ella por conseguir de esa mierda que tú le proporcionas, hace lo que sea. Joder, que la tienes medio enganchada. Esta noche precisamente se la pasó fumando, bebiendo y solo dios sabe qué mas hizo aquí con tus amigotes. Menos mal que por lo menos en la caja hay dinero.
-¿Mis amigotes?, ¿quienes estaban?.
-Pues yo no los ví, pero ella nombró a Pedro, a Santi, a Tomás y al "Judas", creo que le llamáis así, ¿no?
-Le llamamos así porque sólo bebe cerveza "Judas" y eso que es cara de cojones, menudos pedales se pilla el tío.
-¿Y ese es realmente amigo tuyo?, porque por lo que tengo oído, habla pestes de tí.
-Realmente no es amigo mío, conoce a los de la banda del Poncio y actuó de intermediario para unos negocios que tenía con los de la banda esa.
Un día no pude pagarles la mercancía porque me había gastado toda la pasta. Me había metido unas pastillas raras y perdí el control, estuve 3 días bebiendo, yendo de putas y jugando a la tragaperras.
-Claro, como siempre.
-Pues como no tenía un duro me tuve que ir de casa, estuve 40 días con sus 40 noches viviendo en una miserable chabola en un lugar casi desierto, con la única compañía de una muñeca hinchable que al final terminó por pincharse, al final lo único que hice allí fue matarme a pajas.
Los de la banda del Poncio se pusieron furiosos al ver que no les pagaba y trataron de encotrarme. En vista de que no lo conseguían fueron directamente al Judas, le ofrecieron una bolsita con 12 gramos si les decía mi escondite y, claro, el muy cabrón aceptó.
Cuando me cogieron, me metieron una paliza que me crujieron todas las costillas.
Al final tuve que empeñar la "burra" para poder pagarles.
-Con lo que te gustaba esa moto.
-Pues sí, pero si vendo la carpintería, me compraré otra mejor, ahora ponnos un chocolate con churros que tenemos hambre.
-Bueeeno, ya voy.
-Ah y cárgaselo a Magda, ella siempre me invita.
-Menudo rostro que tienes, no me extraña que El Judas te vendiera.
-Ese lo único que tiene son celos, creo que le gusta Magda y le hierve la sangre al verla conmigo.
-Puede ser.
-Por cierto, tengo entendido que tus amigos son marineros, ¿no?.
-Se puede decir que sí, trabajan en la mar a ver lo que pescan.
-Pues parece que manejan bastante pasta.
-Es que en la mar no todo son peces.
-Ya imagino, ya.
-Cualquier día hacen una redada aquí y me cierran el chiringuito, te lo digo muy clarito, si eso sucede os vais a acordar.
-Tranquila, cuando venimos aquí, nadie trae nada relacionado con sus negocios.
-Espero que sea verdad.
-Lo es, ahora sírvenos rápido el chocolate, que quiero mojar el churro.
-Si lo dices con segundas, olvídalo, no soy tan facilona como mi hermana.
-Joder, tía, sólo era un comentario.
-Tengamos la fiesta en paz.
-Vale.

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