viernes, agosto 04, 2006

LA VENGANZA DE LOS CALORROS

. viernes, agosto 04, 2006

Algo raro se cocía en aquella estancia, siempre había alguien pendiente de las ventanas y de la puerta principal, tambien había vigilancia en la calle, aquello empezaba a oler mal.
Las últimas horas habían sido frenéticas, la gran mayoría de los miembros de aquel grupo andaban de un lado para otro trasladando cajas o vigilando, aquello parecía una mudanza en toda regla.
No me habían mencionado nada, pero sabía que mi fin estaba cercano.
SERPICA estaba en un rincón, atada a una silla y amordazada, habían dicho que así estaría callada y no roería la cuerda.
-¡El Mikinait!, he visto a los Calorros de la foto con su motocarro (ver foto del capítulo titulado La Banda del Gitano), ya es la segunda vez que pasan, seguro que han dado con nosotros, querrán vengar la afrenta al Gitano- dijo el que vigilaba la ventana.
-¡En marcha!, ha llegado el momento de abandonar este local, actuemos según el plan preestablecido. ¿Habeis terminado de cargar todo?
-Sí, Coronel, ya podemos abandonar esta ratonera inmunda.
Mi corazón palpitaba a 1000 por hora y bombeaba torrentes de sangre hacia mis sienes, estaba al borde de un colapso.
-Pues bien, dejadles los juguetes bien a la vista, quitadles la mordaza y marchémonos- ordenó el Coronel.
-¡Rápido!- dijo el de la ventana, -los Calorros han aparcado el Mikinait al lado de un Renault 18 familiar y se han puesto a charlar con sus ocupantes, un gordo, un niñato y otro con cara de tontolabas.
-Bien, salgamos antes de que sea tarde, nos esconderemos en otro piso para darles esquinazo mientras se entretienen con el cebo que les dejamos.
-A la orden, Coronel -dijeron todos y empezaron a desfilar por la puerta.
Todos no, IRCOP se quedó rezagado, primero escondió una granada de mano tras una cortina, de tal modo que sólo yo pude verlo, luego sacó de su bolsillo un revólver, la sangre se me heló, iba a matarnos. SERPICA intentó gritar, pero él acercó el arma a su cabeza e hizo un gesto para que se callara.
-Te voy a quitar la mordaza, pero no te voy a desatar- le dijo con calma antes de que ella empezara a rebuznar en alto.
-YA ERA HORA HIJO DE PUTA, ¿ ES QUE NO OS DAIS CUENTA DE QUE TENGO QUE IR AL BAÑO? ESTOY EN UNO DE ESOS DÍAS QUE TENEMOS LAS MUJERES Y QUE ... YA SABES A LO QUE ME REFIERO ¿OK? SOY UNA CHICA TAMPAX, ¿OK? HABLARÉ DE ESTO A LOS DE MI ORGANIZACIÓN ¿OK?- rebuznó a pleno pulmón la cotorra.
Tras quitarle la mordaza, IRCOP luego tiró el revólver lejos de nuestro alcance y se fue dejando la puerta cerrada.
Estábamos vivos, de momento, había que actuar con presteza.
-Rápido, imbécil, desátame tú que puedes, ¿ok?
-Primero dime que me amas.
-No te amo, ya te dije que amo a otra persona ¿ok?.
-¿A quien?, ¿le conozco?
-Creo que sí, pero no te rías de mí, amo a Principe32, ¡ahora suéltame ya!, ¿ok?.
-Bien, lo acepto- dije con tristeza antes de soltarla.
Justo en ese momento sentimos un movimiento en la puerta, el pomo giró y un olor nausebundo se adueñó de las estancia. Los Calorros y sus amigos del Renault 18 aparecieron en escena acompañados de una rubia andrajosa que a primera vista no parecía de raza calé.
Luego, muy deprisa. SERPICA rodó por el suelo emulando a mi gran ídolo Steven Seagal y se adueñó del revólver que había tirado IRCOP, los visitantes retrocedieron.
-Ay payaaa, anda, tira el revómber y dinos ande ta la zorra de la Venus, tú no nos interensas muuxo.
-No me fio de vosotros, sucios asquerosos, apartad u os vuelo la cabeza ¿ok?
-Nooooo, Richaal, haz lo que te dice, que te va a matar, y yo quiero tener churumbeles contigo- dijo entre sollozos la rubia andrajosa.
-Tranquila Pestilencia, amora mía, que no me va a hacer daño la mujera esta.
-Ayyyyyy Richal, sabes que no me gusta que me llames Pestilencia, que me llamo Pentesilea, Pentesileaaaa, anda vente conmigo que seremos felices en nuestra chabola junto al basurero y deja estas venganzas para los payos estos, anda DeMonio, acaba tú el trabajo- suplicó la maloliente mujer.
El gitano se apartó y charlaron un rato entre ellos, al Richal se le veía negar una y otra vez con la cabeza. Entonces el más gordo de sus acompañantes que parecía que era el jefe tomó la palabra.
-Hola, no sé quien sois ni qué haceis aquí, pero según aquí mis amigos no fuisteis ninguno de los dos, sólo buscamos a la Venus y al Lord, ellos quieren vengar lo que le hicieron a su jefe y nosotros a GeyGey.
Apartaos y seremos misericordes con vosotros, os doy un minuto para pensarlo, mientras me voy a preparar unas palomitas, ¡koneck!, traeme un grano de maiz.
El niñato sacó un grano de su bolsillo y se lo tendió.
-Ahí tienes.
-¡Mirad cómo preparo yo las palomitas!-, el gordo se tragó el grano de maíz, luego empezó a hurgar en su nariz y extrajo un enorme moco verde del tamaño de una palomita y se lo llevó a la boca y dijo:
-Voilá, la palomita ya está.
Durante el minuto que nos concedieron traté de convencer a SERPICA de que dejara el arma porque no les interesábamos.
-¡Eso nunca!- me dijo -seguro que luego intentan violarme.
Justo en ese momento, se escuchó un ruido en el baño, todos quedamos en silencio y una voz sonó tras la puerta.
-¡Auuugghhh!, me he quedado dormida aquí, ¡ayyyyyyy, mierda, ya se me ha enganchado la cremallera del pantalón a ...!- no pudo terminar de decirlo porque al abrir la puerta y contemplar la situación se quedó helada, se trataba de Sesy, la habían dejado atrás -¡qué hijos de puta! me han drogado y me dejaron tirada, me las van a pagar.
El gordo y los calorros aprovecharon el desconcierto para abalanzarse sobre nosotros, SERPICA intentó abrir fuego pero no fue capaz, el revólver estaba descargado. Los asaltantes sonrieron y se echaron encima nuestra, entonces pude ver a la mujer a la que amaba en todo su esplendor. SERPICA gritaba como una histérica mientras daba coces y puntapiés a diestro y siniestro que hacían mella en los débiles cuerpos de los Calorros.
Koneck, que así se llamaba el niñato estaba a un metro del meollo dando puñetazos al aire sin alcanzar un objetivo, recordaba a un boxeador en el calentamiento.
Sesy tambien se manejaba bien, se le notaba conocedora de las artes del kickboxing.
Yo me contentaba con ir esquivando los golpes, aunque me caían alguna que otra ostia, entonces lo vi claro, el niñato se había acercado a la ventana, que estaba abierta de par en par, me llené de valor, cogí carrerilla y lo envié al vacío de un certero cabezazo en el vientre, se escuchó un aullido y luego un chasquido. El niñato había caído sobre una vaya con remates en forma de punta de lanza que lo atravesaban de lado a lado, una flecha le entraba por la nuca y le salía por la frete dándole el aspecto de un unicornio, uno fuera de combate, me dije. Rápidamente me aparté de la ventana para no correr su misma suerte y envalentonado me metí otra vez en la pelea.
Los Calorros iban retrocediendo, uno de ellos se dirigió al de cara de tontolabas que se había quedado paralizado en la puerta, junto a la rubia andrajosa.
-¡Enga Paerrejota, échanos una mano payo, nu te quées ahín parao.
El Paerrejota pegó un sonoro aullido y salió bufando como un morlaco cuando sale de toriles y entra en la plaza, a grandes zancadas se iba acercando a mí, conseguí esquivarle, pero no del todo, con tal mala suerte para él que me tocó y salió desequilibrado y se fue a parar contra la esquina de una mesa abriéndose la cabeza allí mismo, otro fuera de combate.
-¡AAAAAAAAAHHHHHH, SUELTA ZORRAAAAAAAHHHH, QUE ME ARRANCAS LOS HUEVOS!- Un desgarrador grito se adueñó de toda la estancia y me hizo girar la cabeza en busca de la causa, lo que ví me revolvió el estómago, SERPICA estaba agachada con la boca ensangrentada y un trozo de tela de pantalón entre sus dientes. Frente a ella, el Gordo aullaba de dolor y se cubría su entrepierna con las manos, le faltaba tela en ese lugar y manaba bastante sangre, a su lado Sesy contemplaba la dantesca escena con semblante lascivo.
Uno de los Calorros le asestó un puntapié a SERPICA la tiró contra la cortina, justo en la zona donde IRCOP había escondio la granada de mano, le hice un gesto rápido señalándole la zona. Ella parecía no entender, pero buscó a su alrededor y encontró la bomba de mano, se puso de pie y se la mostró a los asaltantes. Ellos, al verla se quedaron paralizados.
-Quietos ahí-dijo mientras sacaba la anilla sin pensar- al primero que se mueva se la lanzo, ¿ok?
-¿Que haces, estúpida?- le gritó Sesy, ahora va a explotar, ¿para qué le has quitado la anilla?
-¡Ah!, pensaba que era el seguro y que esto sólo explotaba al golpear contra algo o alguien, de todas todas, estate callada, travelo, todavía domino la situación.
-¡Tírala por la ventana, va a estallar, tírala ya, vamos a moriiiirr ...!
-¡¡¡¡BRRRROOOUUUUUUMMMM!!!!- una lengua de fuego iluminó toda la habitación y nos lanzó contra las paredes con gran violencia.
Había llegado mi hora, sabía que iba a morir, ¿qué sería lo siguiente?, ¿un gran silencio y luego oscuridad?, demasiado tarde, ya no importaba, me iba a morir sin saber si el bello púbico se vuelve blanco cuando uno se hace viejo.
¡De repente, un sobresalto, estaba empapado, la almohada tambien, coño, estaba en mi cama, estaba vivo!!!
Todo había sido un sueño, bueno, mejor dicho una pesadilla, ya recuerdo, me había tragado una botella de Vat 69 mientras veía a Iker Jiménez en la tele y me pajeaba a cuenta de la rubia que sale con él.
-¡Ufff! menos mal que puedo contarlo.
Bueno, chicos, nos vemos.

1 Perdieron el tiempo aquí:

_LOBEZNO_ dijo...

Este es el género que mejor manejas "el responsable". deberías prodigarte más en él