jueves, julio 27, 2006

LA BANDA DEL GITANO

. jueves, julio 27, 2006


La estancia allí no era del todo mala, nos alimentaban bien y siempre había alguien pendiente de nosotros. Bartuck lo estaba de SERPICA y Sesy de mi, pero lo que me daba que pensar que no ibamos a salir con vida de allí era el que no se cortaran un pelo hablando de sus temas secretos delante de nosotros.
SERPICA acosaba a Bartuck constantemente, creyendo que a costa de su cuerpo podría buscar la salida a aquella situación.
A mí me pasaba algo parecido, Sesy no paraba de insinuarse buscando sexo, sus pequeños pechos terminados en pezones puntiagudos pasaban de arriba abajo por delante de mi cara, pero yo no accedía una porque le era totalmente fiel a mi amada y otra porque Sesy escondía algo que no me gustaba.
Mis sospechas no hicieron más que confirmarse cuando un día fui al baño justo después de ella. Cual fue mi sorpresa cuando me encontré el inodoro con las tapas levantadas y gotas de orina esparcidas por los bordes e incluso fuera de la taza. Entonces vino a mi mente un reportaje sobre transexuales que había visto en la tele. Sesy bien podía ser uno de ellos pero al que le faltaba la operación final, la de cambio de sexo. Era mujer de cintura para arriba y hombre de cintura para abajo. Eso explicaría el tamaño de sus pechos, fruto de dosis de hormonas femeninas. Y después una visita al quirófano y unos colgajos menos en su anatomía acabarían con la transformación.
Estaba yo absorto en esas cosas cuando entraron en la estancia Venus y Thom, intercambiaron saludos con el Coronel y fueron directamente al grano.
-Tenemos los documentos-dijo Thom visiblemente satisfecho.
-Sí, no fue tan duro como pensamos pero costó lo suyo- añadió Venus.
-Cuenta -dijo el intrigado Coronel.
-Pues bien, mis conocidos en los barrios bajos me pusieron en contacto con la madre y la hermana del Gitano, dos prostitutas que suelen operar en las barriadas del sur de la ciudad a la caza de camioneros muy desesperados. Les dije que quería trabajar para él, que quería pertenecer a su banda, que era muy respetada en esa parte de la ciudad. Ellas accedieron tras pagarles 200 €. Dos días después ya obraba como secretaria y criada del Gitano. Mi deber era limpiarle todos los días su gruesa cadena de oro, poner algo de orden en su chabola y hacerme pasar por su furcia. Resulta que entre los calés no está muy bien visto eso de las salidas del armario, como se enteren de que uno de los suyos es maricón, los propios miembros de su clan lo mulen a palos. Por eso yo debía cogerle de la mano y ¡puajjjjj! hasta en alguna ocasión le tuve que besar.
Días después le tuve que acompañar al "Armasén", una granja avícola abandonada que hacía la función de almacén de la mercancía robada, de centro de operaciones para él y su banda; y como picadero. En ese lugar tanto te podrías encontrar a un comprador de herramientas o materiales de construcción, como a un paisano que vendía cualquier cosa o a algún yonki desesperado que ponía su culo para divertimento del Gitano.
No me fue difícil convencerle de que había que poner un poco de orden en aquella especie de escombrera, incluso hasta de crear una base de datos para gestionar el almacén, ya conocéis su afición a la informática. El me dio via libre y así pude hurgar un poco en el "Armasén", pero siempre bajo vigilancia, pese a ello pude localizar los documentos buscados enmedio de unas pilas de periódicos viejos. Estaba segura de que ellos no sabían el verdadero valor de esos papeles, simplemente los venderían a kilo, pero no valía la pena arriesgarse a que cayeran en manos inadecuadas. Haciéndome la despistada los cogí en mis manos y les eché una ojeada, sin duda era lo que buscaba, ahora sólo faltaba llevármelos, pero siempre había alguien vigilando.
-Anda con la paya, deja estar ahí los palpeles que mañana viene el Aduardo y seguro que le sacamos a lo menos veinte duriyos por ellos.
Como no había manera posible de estar sin vigilancia alguna, decidí hacer entrar en acción a Thom. Le pasé un informe detallado de todo lo que había investigado, de la exacta ubicación de los documentos, así como de las costumbres y horarios tanto del Gitano como de su banda, a partir de aquí que te cuente él.
-Adelante Thom- le dijo el Coronel
-A los hechos me remito, Coronel. Según los informes de Venus, el momento ideal para actuar era durante la noche. Durante el día el "Armasén" permanecía vigilado por cuatro individuos de aspecto más sucio y desaliñado que su jefe; y que solían utilizar el "Mikinait", un viejo y oxidado cacharro sin recubrimientos exteriores como medio de transporte. Por la noche el "Armasén" como mucho era vigilado por un sólo indivíduo, unas veces uno de su banda y otras el mismo Gitano, que así aprovechaba para traerse algún amiguito que le limpiara las tuberías en la cama.
El día D había llegado. Yo llevaba varios días vestido a la moda calé, es decir que vagaba de un lado a otro todo sucio y harapiento para no levantar sospechas. Según el informe de Venus ese día el Gitano esperaba a uno de los jefes del chat, un tal geygey o algo así, había quedado con él pero no le conocía. El Gitano quería también ser alguien importante en el "intrenete".
Yo, me aposté en el exterior a la espera del internauta, serían poco más de las 11 de la noche cuando un tipo gordo y con el pelo recogido en una coleta se fue acercando al "Armasén", entonces yo, me crucé en su camino y le dije:
-¿Geygey verdad?
-¡Hips! looo queee tudiiiiiiiigaasss gitlano, anda, invítlame a un tragrito.
Era él, no había duda, Venus me había dicho que era un borracho empedernido, rápidamente cogí un hierro que tenía a mano y le golpeé en la cabeza dejándole inconsciente. Luego le despojé de su ropa y me la puse yo, me puse una peluca y le dejé tirado en una esquina. Una vez ataviado como el ilustre visitante me dirigí haciendome el borracho al "Armasén" y llamé por el Gitano.
-GITLANOOOO, GITLANOOOOO, ABRE LA PUELTA, CABROOOÓN.
El Gitano apareció veloz para hacerme callar.
-Xavar, no montes ese arborotro que vas a levantal a toa la urbanisasión capuio, enga, pasa que vienes güeno.
-Déjate de rorrollos e invítame a un tragrito, gitrano.
-Enga pasa pal dentro.
El Gitano me introdujo en una sucia estancia que hacía las veces de dormitorio y sala de reuniones, sacó una botella de Dyc y me invitó a un trago.
-Enga xavar, toma esto, coge una cacacola del fragorífico y prepara unos cubatiyas que ya me voy apreparando algo mejor.
Aproveché la situación para echar una ojeada al lugar, poco después apareció el Gitano ataviado con un camisón rosa todo de encaje y contoneándose como una puta barata.
-Ira lo ke pillao en la basura de un chalén de la Mortaleja, no son guarras ni ná esas ricachas, jajaj...
Y eso fue lo último que pudo pronunciar porque le enterré una silla que había por allí, en medio y medio de la cabeza. Luego cogí varios consoladores que tenía el Gitano por allí para sus amoríos y se los fui metiendo uno a uno por cada uno de los agujeros de su sucio cuerpo, incluso hasta por las orejas. Una vez que terminé con el Gitano cogí al gordo chatero que seguía inconsciente afuera y repetí con él la misma operación, para terminar entrelazando sus cuerpos. Una vez fuera de combate el Gitano y gracias a los informes precisos que tenía en mi poder, no me fue difícil encontrar los documentos, volver a vestirme de harapos y huir de aquel maldito poblado no sin antes haber prendido fuego al "Armasén". Una de dos, o morían quemados o les encontraban en postura sodomita y los molían a palos. Triste final para el Gitano, jiji. Esto es todo.
-Bien, dijo el Coronel, buen trabajo, ahora debéis desaparecer un tiempo, supongo alguien de su banda os estará buscando, la organización se encargará de que no os encuentren, de momento descansad que os lo habeis merecido.
(Continuará)

1 Perdieron el tiempo aquí:

El Responsable dijo...

No sé de quien es el copyright de la foto, pero desde aquí le doy las gracias a Nicole por publicarla.