viernes, junio 23, 2006

UNA TARDE CUALQUIERA

. viernes, junio 23, 2006

Ya suena la sintonía final de la telenovela, me seco una lágrima que poco antes había descendido por la parte derecha de mi cara sorteando la incipiente barba, y es que el romance prohibido entre Carlos Alberto y María Rocío está en su punto más álgido. A mi derecha quedan los envoltorios de varios Tigretones y de pastelitos de Martínez y una botella que contenía agua a la temperatura que a mí me gusta. Tanto en verano como en invierno siempre la tomo del tiempo y nunca fría.
Me dirijo al ordenador, un Bustamante melenudo y con la cara pegada a un micrófono, como los que suelen usar los cantantes de boleros, me observa desde la portada de un Cd. ¡Hay que ver cómo ha cambiado ese tío!, la vida y las desgracias sentimentales le han endurecido el rostro, atrás quedó aquel chico tierno y algo llorica de la primera edición de OT.
Arranco el ordenador y me dispongo a dar una vuelta por los foros y a ver la página del Marca. De pronto, siento un dolor agudo a la altura del abdomen, contraigo y expando los músculos abdominales varias veces hasta que consigo el efecto esperado, creo que mañana mi madre va a tener que frotar. La gente detesta ese olor y dicen que les parece nauseabundo, sin embargo a mí me gusta sentir como esa ola de aire caliente se levanta desde la silla donde estoy sentado y asciende hasta mi nariz y me deleita los sentidos. La señal llega nítida al cerebro y siento un gran alivio, mi maquinaria intestinal funciona a las mil maravillas y todo ello sin la ayuda de José Coronado y sus insípidos y caros yogures. Solo con agua y chocolate consigo el efecto de la ola esa del anuncio, pero en mi vientre.
La televisión nos bombardea a todas horas con productos de la misma índole y Coronado es ya más famoso por sus anuncios que por su dilatada trayectoria artística, y es una pena ya que a mi entender es uno de los más grandes actores que ha dado el cine español en toda su historia, muy por encima del bruto del Bardem y del ligaviejas del Banderas.
Y es que, queridos y sufridos lectores, os lo digo así de claro, vivimos en un país de estreñidos. La causa no puede ser más clara, el estrés es el culpable. La gente anda siempre apurada, que si llego tarde al trabajo, al gimnasio, a llevar los niños al cole, a quedar con la novia, etc, y eso no es vida, por eso desde estas líneas os voy a recomendar que lleveis una vida más tranquila, si os vale mi ejemplo lo podeis imitar.
Es primordial vivir en casa con mami y papi (yo tengo piso propio pero solo lo uso para ir a dormir la mona o como picadero para mis amigos), mami te hace de cridada y papi paga las facturas, eso sí, procurad trabajar lo menos posible (esa es mi asignatura pendiente, mis padres me obligaron a ello y mi hermano utilizó sus influencias para abrirme un hueco en la empresa en la que trabajaba), pero cuando lo hagais, no escatimeis esfuerzos y hacedlo como si os fuera la vida en ello, igual que yo, así una vez terminada la jornada os sentireis mejor.
Procurad estar libres de ataduras, como pueden ser niños, esposas o novias (a la mía la dejé porque me quería obligar a hacer algunas tareas domésticas y a pagar facturas y viviendo en mi piso, claro. Si teneis piso no metais a una mujer dentro a no ser que sea única y exclusivamente para las dos f´s, fregar o follar y si no encontrais quien os surta de lo seguno siempre os quedan las prostitutas, que a la larga salen más baratas). Seguid estos breves consejos y vereis como vuestros problemas de estreñimiento desaparecen por completo, os lo dice un experto.
Chaooo chicos.

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