lunes, junio 19, 2006

DESPERTAR

. lunes, junio 19, 2006

La fresca brisa de la mañana trae hacia mí el aroma a brotes recien salidos, los canturreos de los pájaros atraviesan las frondosas copas de los árboles meclándose con los primeros rayos del sol que se que se refractan en mil colores al atravesar los suaves pétalos de las primeras flores de la primavera. Me paro y degusto una bocanada de aire puro que llena mis pulmones y oxigena mi sangre. Ha sido una buena idea el madrugar para dar una vuelta en busca de los primeros signos de la primavera, prosigo mi paseo, siento la humedad del rocío traspasando la tela de mi calzado deportivo. De pronto algo llama mi atención, un ángel bajo cuerpo de mujer recoge flores, ella me ve y me hace una seña para que me acerque. Apuro el paso y desciendo por la suave pendiente del terreno que me lleva hacia ella, de pronto noto algo blando bajo la planta de mi pie derecho, el cual se desliza fuera de control sobre una gran boñiga de mierda de perro y con él arrastra al resto de mi cuerpo hacia el de la joven, nuestros cuerpos chocan y nos caemos al suelo aplastando las flores que ella recogía, ella me observa fijamente y luego me abofetea con toda su alma:
-Maldito imbécil de mierda, ¡mira cómo me he puesto por tu culpa!
...Entonces recobro la conciencia, pero no estoy en ningún parque, no hay ningún ángel, estamos en pleno invierno, el mismo sueño se ha vuelto a repetir, trato de recapacitar, de rescatar de mi mente los últimos sucesos que habían acaecido antes de que Morpheo me acogiera en su regazo.
Había estado toda la tarde chateando en el canal #Egipto de Terra, hinchándome a gominolas y bollería industrial. Luego, un enlace de uno de los foros de obligada lectura me había llevado a visitar el blog de un tal Colibrí o algo por el estilo, un sitio donde un flipao se dedica a poner letras de canciones, tan aburridas y asquerosas cuya lectura me provocó una mezcla de sueño y arcadas, ahora me explico la causa de esta pasta amarillenta adherida a mi cara y al teclado del ordenador.
Lo prometo, jamás volveré a visitar ese nauseabundo blog y espero que vosotros, sufridos lectores, tampoco.

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